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"Hay muchas cosas buenas dentro de nosotros que deberíamos intentar sacar más a menudo y no sólo en ocasiones de emergencia"

Julio Veloso

"Hay muchas cosas buenas dentro de nosotros que deberíamos intentar sacar más a menudo y no sólo en ocasiones de emergencia"

Dadas las circunstancias actuales, los despachos toman precauciones ante el coronavirus, siendo muchos los abogados que se ven obligados a teletrabajar para evitar contagios directos en los bufetes. 

LATIN COUNSEL ha conversado con algunos abogados para que nos contaran de primera mano como ven esta situación y de que manera la están viviendo.

Julio Veloso, Socio de la firma española Broseta, nos da su visión de como está llevando esta situación en Madrid, en donde ya se ha decretado el estado de alarma hace ya más de dos semanas.

LATIN COUNSEL: ¿Cómo está viviendo esta situación?

JULIO VELOSO: Imagino que, como todos, con cierta sorpresa (no creo que muchos se imaginasen hace tan solo una semana que podríamos estar ahora así) y adaptándome al "new normal" que es que no podamos hacer casi nada de lo que hasta hace muy poco hacíamos a diario con total normalidad.

Imagino que todos hemos pasado por un primer momento, más o menos duradero, de desconcierto, asimilación de la nueva situación y rápida reorganización.

Esta nueva situación está requiriendo de todos nosotros (i) adaptabilidad, a una nueva forma de trabajar en un entorno diferente; (ii) puesta al día, a efectos de analizar y asimilar toda la normativa que, casi con carácter diario, se está produciendo para intentar contrarrestar los efectos de la situación que estamos viviendo; (iii) estar en permanente contacto con los clientes, para que sepan que estamos ahí, que queremos y podemos ayudarles, así como para tratar de anticipar situaciones a las que podamos tener que enfrentarnos en no mucho tiempo y poder así estar preparados o prevenidos para afrontarlas; (iv) tratar de analizar cómo y en qué, lo que estamos viviendo, va a afectar a nuestro futuro inmediato, una vez que hayamos superado este momento crítico, de manera que sepamos qué se va a pedir y esperar de nosotros y cómo hemos de responder. porque dudo mucho que todo vuelva a ser igual que antes a partir de ahora.

Por suerte, hoy en día, con todos los sistemas de comunicación que tenemos, y más en el caso de nuestro trabajo, es fácil poder realizar desde casa lo mismo (o casi) que uno hace desde el despacho. en nuestro caso estábamos preparados para un tránsito como este desde hace tiempo. todos los abogados del despacho trabajamos con portátiles, contamos con una VPN que funciona muy bien y muchos de nosotros trabajábamos ya desde casa con mayor o menor frecuencia. Ahora, simplemente alargamos las jornadas que hacemos en casa a costa de las que no hacemos en el despacho.

Por otra parte, no resulta del todo fácil estar en casa y procurar que el resto de la familia haga y actúe como si no estuvieses.

LC: ¿Qué es lo que más le preocupa?

JV: En primer lugar, supongo que como al resto, la salud de todos nosotros. Sabemos que el virus nos puede acabar afectando a muchos, que al parecer no tendremos vacuna, como pronto, hasta 2021, y que, si bien no paran de repetirnos que la mayoría de los casos serán leves y que el problema está en los mayores o en gente con patologías previas (aunque también sabemos que hay casos graves que afectan a gente joven que no se engloba dentro de la población de riesgo), tal hecho no debería tranquilizarnos ni consolarnos a los que en teoría estamos en zona de no peligro; si bien es humano y comprensible (necesitamos un consuelo y una esperanza) cierta relajación al saberse fuera de esos grupos de riesgo, me parece que hemos pensar, sobre todo, en los mayores y en la gente con patologías previas, precisamente por su mayor vulnerabilidad en estos momentos. por eso es importante seguir las recomendaciones y no pensar en qué me apetece hacer o en qué es lo que creo mejor para mi y para mi familia (si ello va en contra de las recomendaciones), pues lo uno y lo otro puede ir en perjuicio de muchos a la luz de las explicaciones que nos han ido dando acerca de cómo se expande el virus.

En segundo lugar me preocupan mucho los efectos que esta pandemia está teniendo y vaya a tener en la economía. La última crisis que vivimos fue muy larga, pero escalonada. Quizás estábamos peor preparados que ahora, pero al menos tuvimos un tiempo para ir reaccionando. Esta está siendo como si un meteorito hubiese caído de repente. El golpe ha sido brutal, sin darnos capacidad de reacción y sus consecuencias, por desgracia, pueden ser terribles para mucha gente que no tenga la oportunidad de recuperarse del golpe que ahora reciban. Además, muchos aun están, como si de un virus anterior se tratase, muy debilitados como consecuencia de los efectos de la crisis anterior y sus sistema defensivo no está todavía preparado para una segunda infección, máxime si es tan severa y brutal como está siendo esta. Cuando muchos creíamos que tendríamos la suerte de no volver a vivir una crisis como la pasada, nos vemos ahora enfrentados a esta situación inédita para todos nosotros (al menos en los países desarrollados).        

En tercer lugar me preocupa el efecto que esto pueda tener en las instituciones, tanto a nivel nacional como europeo, que ya venían tocadas desde hace tiempo. Es muy difícil estar preparado y reaccionar ante algo así. Pero hay datos incuestionables: el 24 de febrero la Organización Mundial de la Salud  nos advirtió que era probable que el Covid19 se acabase convirtiendo en una pandemia. Además, teníamos el precedente de china. el 7 de marzo había ya en España 441 diagnosticados, repartidos en 16 comunidades autónomas, y 10 fallecidos. Sabedores los expertos de la facilidad de propagación del virus no solo no se prohibieron las manifestaciones del día 8, sino que se alentaron por muchos la masiva participación en las mismas. A nivel europeo, a día de hoy no solo seguimos sin ver una actuación coordinada de los diferentes gobiernos, sino que, al menos algunos, no podemos dar crédito a que a estas alturas, ni el Consejo, ni la Comisión, ni el Parlamento Europeo hayan  cogido las riendas de la situación para lanzar una acción coordinada de las instituciones europeas ante tamaño desafío. De poco consuelo nos parece el programa de emergencia aprobado por el banco central europeo (750.000 millones de euros, por el momento). 

Mucho me temo que, pasado el temporal, sus efectos desencadenen nuevos y reforzados movimientos populistas, de un extremo y del otro, y un rebrote con mayor virulencia de los movimientos nacionalistas. Tanto España como Europa van a tener que dar lo mejor de sí mismas para sobreponerse a esta situación. Pero no solo ellas.     

LC: ¿Qué cree que aprenderemos de esto?

JV. No sé lo que aprenderemos, ni siquiera si aprenderemos algo, e incluso si, caso de que lo hagamos, seremos capaces de recordarlo y aplicarlo cuando este momento que estamos viviendo ahora no sea más que un lejano recuerdo de una mala época.

Pero sí sé que me gustaría que al menos aprendamos algunas cosas, por ejemplo: que somos mucho más vulnerables de lo que nos creemos. Que en cualquier momento, y por múltiples causas, nuestra vida puede cambiar por completo. Que nadie es inmune a algo así. Que hemos de prepararnos para cosas como esta en el futuro (¿se imaginan una situación como esta pero con un virus más letal?). Que hemos de valorar muchas cosas que dábamos por sentadas y que ahora echamos de menos. Lo importante que es la solidaridad. A no pensar tanto en nosotros mismos y hacerlo más en el conjunto de nosotros. A que necesitamos trabajar unidos para superar algo como esto. A ser pacientes y más comprensivos. A ponernos en la piel de los demás y a ser menos egoístas (he visto actitudes de gente que ha tomado decisiones como si viviesen en otro país/planeta o como si esto lo estuviesen viendo por la televisión o en una película de cine, pero que no les afectase a ellos).   

Creo que a estas alturas todos hemos recibido varias veces por Whatsapp la famosa conferencia pronuncia por Bill Gates el 3 de abril de 2015 (the next outbreak? we are not ready) en los ted talks. Pero no hemos de irnos tan atrás (ni hemos de buscar ninguna conspiración fraguada por ninguna mente o poder retorcido). En septiembre de 2019 las naciones unidas y el banco mundial publicaban un informe en el que llamaban nuestra atención sobre los estragos que podría causar una pandemia (muertes, destrucción de la economía, caos social, etc.) y pedía a estados e instituciones internacionales que tomasen medidas para poder reaccionar ante una eventualidad así, ya que ninguno estaba preparado para ello. comparaba tal posible situación con los estragos causados con la mal llamada gripe española de 1918 (que no nació en España, pues cuando llegó aquí ya se habían detectado casos en EE.UU y en Francia), que causó 50 millones de muertos.  

LC: ¿Qué mensaje de ánimo quiere transmitir?

JV: Pues, viendo el trabajo y entrega de todos los que están en primera línea (personal médico, policías, gente en los supermercados, personal de los medios de transporte, gente que no tiene más remedio que ir día a día a su trabajo por desarrollar una actividad de las definidas como esenciales y/o por no poder acogerse a la opción de teletrabajo,  etc., etc.) y la cantidad de iniciativas solidarias y altruistas que están surgiendo y que sin duda seguirán surgiendo, viendo la manera en que las empresas y la sociedad civil nos estamos organizando y reorganizando y cómo vamos buscando y encontrando soluciones a los problemas que esa situación nos está generando, creo que nos demuestra que somos capaces de muchas cosas, que hay muchas cosas buenas dentro de nosotros que deberíamos intentar sacar más a menudo y no sólo en ocasiones de emergencia como esta, pues están ahí y somos capaces de hacerlas.

Sin duda superaremos estos momentos tan duros y sin duda también durante el tiempo que nos queda hasta que llegue ese tiempo, iremos viendo y viviendo casos y situaciones que nos pongan la piel de gallina por la generosidad, entrega, creatividad, apoyo y cariño que vemos y veremos en mucha gente, como ya estamos viendo durante estos últimos días. Hay muchos buenos ejemplos y con ellos debemos quedarnos (y no con los pocos que mejor que ignoremos como si nunca hubiesen sucedido).

Además, tenemos que ser optimistas. La historia de la humanidad nos demuestra que hemos ido siendo capaces de vencer los distintos retos a los que nos hemos tenido que enfrentar y que, tras hacerlo, hemos estado mejor que antes. Con todo lo malo que tiene esta situación, estamos mucho mejor que nuestros abuelos y bisabuelos, algunos de los cuales tuvieron que luchar en alguna (si no en más de una) de las terribles guerras que padeció el mundo en el siglo pasado.    

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