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"Ambición, prudencia, paciencia, estudio, son motivaciones importantes que debe de tener el abogado joven"<br />
 

Terencio García

"Ambición, prudencia, paciencia, estudio, son motivaciones importantes que debe de tener el abogado joven"
 

Terencio García Montenegro lleva toda una vida dedicada a la abogacía y ya más de 20 años en García Bodán, proyecto que como el afirma,  pasó "de ser una sola persona a una firma principal e importante de la región centroamericana con 9 oficinas en 5 países".

Latin Counsel ha tenido una conversación con él en la que nos habló de sus inicios en la profesión así como su visión actual de la misma.

Terencio comenzó sus estudios en la Universidad de Loyola en Estados Unidos donde cursó una Licenciatura en Ciencias Políticas,  y dado que "tenía dentro la espina de estudiar derecho", obtuvo la licenciatura en el estado de Luisiana y se graduó en una Maestría en Derecho Internacional Financiero en la Universidad de Georgetown en Washington D.C. 

Tras un tiempo en el Banco Interamericano de Desarrollo,  regresó a Nicaragua, donde trabajó para la Agencia Internacional de Desarrollo de los Estados Unidos en el Ministerio de Educación en un programa autónomo independiente, promoviendo la democracia como sistema de vida y como sistema político. A finales de 1997 comenzó a ejercer Mayorga, Valdivia, Rivas y Escobar, y posteriormente en Zurcher Montoya Zurcher de Costa Rica ya como socio local. Y ya finalmente en el año 2000 inicia García & Bodán. 

Latin Counsel: ¿Cuáles han sido los mayores retos que ha enfrentado como abogado desde que inició su carrera?

Terencio García: El primero fue la juventud. Cuando comencé tenía 30 años cumplidos, un poco más tal vez, y colaboraban conmigo otros abogados más jóvenes y nos tocaba interactuar con abogados de mucha mayor experiencia. Esto nos obligaba a estudiar muchísimo para poder responder a la expectativa de nuestro cliente y responder a la tecnicidad de los abogados con experiencia. Afortunadamente, creo que el esfuerzo del estudio principalmente nos permitió salir avante en eso, pero fue uno de los grandes retos que tuvimos como abogados jóvenes. 

Hoy el reto es hacer crecer a la firma, pero sin perder la calidad del servicio y manteniendo homogeneidad entre 9 oficinas en 5 países es un reto monumental que día a día lo vivimos con muchos aciertos y con algunos retos que tratamos de vencer. 

El último reto, tan importante como los 2 anteriores en cada uno de sus momentos, es la competencia. La competencia es cada vez más fuerte, las firmas cada vez más sofisticadas, y las transacciones cada vez más complejas. Cada día hay mayor competencia por cada transacción que sucede en Centroamérica y eso claro es un reto que tenemos que vencer y tenemos que salir avante.

LC: ¿Cuáles han sido las experiencias más motivadoras de su carrera?

TG: Haber logrado formar una firma como tenemos hoy, sin duda es una enorme satisfacción. Ver abogados que crecieron con nosotros o que crecen con nosotros y que encuentran en García & Bodán respuesta a todas sus aspiraciones profesionales, económicas y sociales es un enorme motivación, halago y satisfacción. Ver cómo la firma es conocida en América latina y en España entre la industria legal y en las firmas corporativas importantes de esos países también es una enorme fuente de satisfacción. Darles espacio a personas que no han sido tan afortunadas económica o socialmente en la vida y que logran avanzar en sus países es también algo que me llena de regocijo; ver el éxito que construimos junto a nuestros colaboradores.

LC: ¿Qué consejos les daría a las futuras generaciones que están iniciando en el campo del derecho?

TG: Primero, que deben de tomar conciencia de que la máquina somos nosotros los abogados. Partiendo de esa premisa, el abogado tiene que hacer su mejor esfuerzo para dar la mejor asesoría, y eso supone estudio, lectura, modernizarse y actualizarse. Supone hacer, rehacer y volver a hacer contratos y opiniones legales para que salgan bien, apuntando siempre a la excelencia. 

Segundo, hay que ser ambicioso. Sin ambición es muy difícil poder llegar alto, pero también hay que ser paciente. No todo pasa de un día para otro, toma tiempo llegar adonde uno debe de llegar y muchas veces la impaciencia puede ser causal de atraso o inclusive, no consecución de los objetivos finales que una persona tiene. 

Ambición, prudencia, paciencia, estudio, son motivaciones importantes que debe de tener el abogado joven. Comprender que la experiencia juega un papel preponderante en el ejercicio de la profesión, pero que debe de ser una combinación de juventud con experiencia para que el producto hacia el cliente sea innovador.


 

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