[ loading / cargando ]

Suscripción gratuita al Boletín

Buscar Noticias

¿Cómo impactaría el "coronavirus" en la gestión del compliance corporativo en América Latina?<br />
 


   15 de abril de 2020

¿Cómo impactaría el "coronavirus" en la gestión del compliance corporativo en América Latina?
 

La crisis pandémica que se encuentra enfrentando la humanidad, ante el flagelo causado por el "coronavirus", tiene -además- impacto sobre una diversidad de temas jurídicos que afectan la agenda de los negocios, en especial, y en atención a que, ha sido -probablemente- el área de mayor crecimiento (en regulaciones, capacitaciones e implementaciones a nivel interno en corporaciones y ONG) en América Latina durante los últimos 5 años, nos referiremos específica -y preliminarmente- a enunciar cuáles serían sus consecuencias sobre el "compliance".

Parecería indudable que, en la gestión de esta crisis que -en la actualidad- lideran los accionistas controlantes y responsables del management de tales entidades que desarrollan negocios y actividades en nuestra región, deberían incluir algunos elementos estructurales inherentes al compliance. 
El primero de ellos, y denominado por los Anglosajones como "tone from the top", debería direccionarse a comunicar un mensaje claro e inequívoco desde la "alta gerencia" respecto a que en el tránsito por esta crisis (cuyo final es todavía incierto), no se aceptarán (ni por parte de los trabajadores, mandos medios, gerencias o "terceros", según el caso) conductas inconsistentes con la ética ni la transparencia. 

Otra de las transformaciones operadas como resultado del estallido de esta pandemia, que todavía no sabemos si será transitoria o permanente, ha sido el cambio de la modalidad de trabajo bajo la cual (como regla) se ha conducido en el mundo empresario y de prestaciones de servicios profesionales, basado en la "presencialidad", que de manera intempestiva, se ha reconvertido (durante el último mes en forma mayoritaria), hacia un formato remoto (también conocido como "teletrabajo"). 

Nos parece que, este cambio de trascendencia también tendrá una influencia decisiva en la implementación de ciertas actividades relevantes en materia del "compliance", que históricamente se realizaban en forma presencial. 

Así, podríamos citar los casos de las entrevistas (como una medida probatoria clave en la conducción de investigaciones internas, máxime de compañías multinacionales con presencia en nuestra región), como también ciertos procesos de auditoría, o la instrumentación de ciertas labores de monitoreo continuo, las cuales ya se han comenzado a realizar de manera remota (o no presencial).   
  
Independientemente que, por obvias razones, lo prioritario, ante la dinámica de esta crisis,  para los empresarios y administradores sociales, es que sus negocios (en la medida que no se encuentren comprendidos en las restricciones o prohibiciones gubernamentales respecto a ser calificados como actividades o servicios no "esenciales"), puedan seguir siendo operados, de tal modo que les permita seguir generando el cash flow necesario para honrar sus obligaciones inmediatas (pago de salarios, mantenimiento de su cadena de valor, obligaciones tributarias, deudas corrientes, entre otras), los responsables del board (en forma directa o mediante una adecuada delegación de funciones), deberían también prevenir y reaccionar preventivamente ante la aparición de riesgos de "última generación" en materia de compliance, como resultado de esta crisis pandémica.

Entre dichos nuevos riesgos podríamos enunciar la posibilidad de acceder remotamente a una serie de activos "clave" de una compañía (abarcando lista de clientes, secretos comerciales, información de negocios calificada como "confidencial", entre otras), lo que podría tipificarse como una nueva modalidad de fraude corporativo interno, y para un adecuado combate requiere de la adopción o mejora de políticas de ciberseguridad, que brinden una real protección a dichos intangibles. 

Asimismo, deberían potenciarse labores de due diligence (debida diligencia) sobre ciertos "terceros" estratégicos (por ejemplo: socios de negocio de una compañía que integren su cadena de valor), y que podrían actuar en su nombre, interés o beneficio ante el sector público. 

También, el manejo de esta crisis podría generar diversos canales (informales y en masa) de interacción indebida con funcionarios públicos, a través de los cuales (ya sea interna o externamente) se actúe (informalmente) en representación de la compañía (no vía sus canales de comunicación naturales ante el sector público) para obtener permisos, habilitaciones, autorizaciones o inclusive regulaciones derivadas, teniendo en cuenta que, el riesgo que en este caso se deberá evitar, es el de generar posibles interacciones impropias o indebidas, que podrían ser pasibles de ser sancionadas a nivel penal o penal-administrativo, según cuál resultare ser la ley local aplicable.   

Ante tal escenario, entre los desafíos que, en el ámbito de sus respectivas competencias, deberían encarar los integrantes del órgano de administración social, la alta gerencia, como (en su caso) los compliance officers (de existir), residirá en la adopción de una serie de acciones de compliance (ya sea materializadas en un rediseño o creación de políticas internas, según el caso), que regulen este nuevo fenómeno causado por esta pandemia, como -reiteramos- ha sido la implantación del trabajo remoto (como regla), lo cual requeriría específicamente de la adopción de políticas y procedimientos internos que lo regulen adecuadamente, y también con un alcance efectivamente interdisciplinario (abarcando temas de cumplimiento de la legislación laboral, igualdad de género, privacidad de datos, derechos del consumidor, y defensa de la competencia, entre los relevantes). 

En conclusión, paradójicamente el primer gran "testeo" que, en muchos países de América Latina, probablemente tendría evaluar la efectividad de las políticas y procedimientos internos en materia de compliance anticorrupción, creadas al amparo de la vigencia de recientemente sancionadas legislaciones penales especiales que han atribuido -en forma independiente- responsabilidad a las personas jurídicas privadas por el pago de sobornos a funcionarios públicos locales o extranjeros (como ha sido el caso de Argentina), provendrá de una crisis sanitaria global (que anhelamos pueda ser controlada y superada a la mayor brevedad posible, y con la menor cantidad de pérdidas humanas). 

Este desafío también se encuentra abierto en el ámbito corporativo de América Latina (ya sea de empresas exclusivamente locales o multinacionales), y la gestión de esta crisis -sobre la base de la asignación de prioridades en la gestión de sus negocios- requiere indudablemente aplicar ciertos elementos esenciales de compliance, con prescindencia de si efectivamente hubieran sido objeto de una adecuada regulación a nivel interno, ante lo imprevisible e inevitable de las consecuencias causadas por esta pandemia.   

Rodolfo Papa. |LL.M|Corporate Lawyer|Law Professor|Speaker|Academic writer| Autor de los libros: "Due Diligence para abogados y contadores" (coautor); "Transferencia del control accionario. Claves para su negociación contractual", "Tratativas Precontractuales en el Código Civil y Comercial de la Nación. Su impacto en la estructuración de una transferencia del control accionario"; y, "La responsabilidad penal de las personas jurídicas privadas por actos de corrupción. Su tratamiento en el Derecho Argentino y Comparado (coautor)| Corresponsal de LATIN COUNSEL en Argentina. 


 

Suscríbase a nuestro newsletter:

 

Nuestra presencia en redes sociales

  

  

  

  
 

  2018 - Todos los derechos reservados