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"Mi mayor preocupación: la falta total de cohesión, la desunión absoluta de la humanidad, y la ausencia de liderazgo"<br />
 

Coppelia Burgos

"Mi mayor preocupación: la falta total de cohesión, la desunión absoluta de la humanidad, y la ausencia de liderazgo"
 


Coppelia Burgos, Socia fundadora de Cap Horn Avocats, en París, nos cuenta, en primera persona, cómo se está viviendo la situación ocasionada por el Coronavirus en Francia, país duramente castigado por el virus. Tal y como nos recuerda Burgos sobre su firma, Cap Horn es un despacho que nace de una visión, una confianza y un entusiasmo comunes compartidos por sus fundadoras,  toda vez que sigue prestando a sus clientes el mismo servicio de siempre a pesar de la pandemia.

Latin Counsel: ¿Cómo está viviendo esta situación?

Coppelia Burgos: Poniendo de lado la omnipresencia de la muerte y la preocupación por los seres queridos, debo reconocer que el encierro no ha sido mayor problema para mí. El trabajar remotamente tampoco, es algo que como abogada acostumbro a hacer desde hace mucho tiempo. El no poder viajar, y más que todo no saber cuándo se podrá viajar de nuevo, sí es más difícil de llevar, y obviamente cuanto más pasa el tiempo, más se extraña el no poder compartir momentos con seres queridos sin tener una pantalla o un teléfono de por medio. ¡Reconozco también que el tapaboca no es nada agradable!

Sin embargo, creo que todo pasa y esto también pasará. La situación se nos hace difícil por la falta de control que tenemos sobre ella y su periodo de duración. Nos hemos acostumbrado a anticiparlo todo y ahora nos toca vivir el presente, y el presente no más. Puede que no resulte tan fácil como parece, pero si uno lo acepta como tal, termina siendo hasta relajante.

LC. ¿Qué medidas se están tomando en Francia para contener la pandemia? 

CB: Inicialmente, todo fue muy confuso en Francia. Anunciaron el sábado 14 de marzo a las 8 de la noche que a las doce del mismo día todos los restaurantes, bares, locales tenían que cerrar… pero que se tenía que ir a votar el domingo… El lunes, decretaban un confinamiento por 15 días, que casi nadie respetó. Pero frente a la situación y los llamados desesperados del personal de salud, el confinamiento se prorrogó y ampliaron la vigilancia, imponiendo multas que pasaron de 38€ a 135€ a las personas que no respetaran el confinamiento. 
Desde entonces, las fronteras están cerradas, los comercios no esenciales (alimentación y farmacias) están cerrados y la población de todo el país está confinada con las siguientes excepciones:

-            Salidas para comprar comida o medicinas
-            Salidas para citas médicas
-            Salidas para trayectos "domicilio-lugar de trabajo" con autorización del empleador (o auto autorización para los independientes)
-            Salida autorizada diariamente por 1 hora para pasear en un radio de 1 kilómetro alrededor del domicilio

El control está basado en una autorización que cada uno imprime y firma. 
No se han implementado medidas de tracking por celulares. Están debatiendo sobre la eficiencia y legalidad de una aplicación llamada "Stop Covid" que podría ayudar a contener una segunda ola de contagio cuando se inicie el desconfinamiento, el cual está previsto para el próximo 11 de mayo. Sin embargo, Francia es extremadamente cuidadosa de las libertades individuales y de la privacidad de sus ciudadanos y de momento el rastreo no ha sido autorizado.
La escasez de tapabocas y pruebas complica bastante el plan de desconfinamiento, pese a que están empezando a llegar los insumos necesarios.

LC: ¿Qué es lo que más le preocupa?

CB: Esta crisis tiene como carácter propio él de no tener un fin definido. No podremos firmar un armisticio con el virus, y tendremos que recuperar nuestra libertad paulatinamente. Para nosotros, abogados, que acostumbramos a resolver situaciones, es particularmente inaudito carecer de una de las principales herramientas para hacerlo: el manejo del tiempo. Y para cada uno, como personas, la incógnita acerca de lo que será la "vida después" puede ser preocupante. De hecho, no habrá una vida después del covid-19, sino una vida con el covid-19 (y muy probablemente con los Covid-20, 21… o demás virus que vendrán). Debido al nivel de contagio de esta enfermedad, la vida con este virus implica cohesión a nivel mundial. Ahí reside mi mayor preocupación: la falta total de cohesión, la desunión absoluta de la humanidad, y la ausencia de liderazgo, sea cuál sea el país, sea cuál sea el gobierno. ¿En un mundo que había llegado a tal nivel de globalización, cómo pudimos carecer tanto de hermandad?
 
LC: ¿Qué cree que aprenderemos de esto?

CB: En los primeros días de la cuarentena, hubo cantidades de reflexiones compartidas a través de distintos medios sobre diversos temas tales como: …el planeta, la ecología, el consumo, la solidaridad, la educación, el valor de ciertas personas y la poca consideración que les daba nuestra sociedad (personal de salud, profesores, personal de limpieza etc.) …

Noto, no sin algo de pena, que estos mensajes, artículos, videos ya se van haciendo más escasos. Se siente un ansia por recuperar "la vida de antes". …Después de meses encerrados, es un deseo legítimo querer recuperar lo que teníamos… ¿Pero qué será de nuestras reflexiones sobre los chinitos que vieron por primera vez el cielo azul en Wuhan, sobre el imposible reto de confinar a las poblaciones del tercer mundo porque simplemente el planteamiento es morir de hambre o del coronavirus, sobre los médicos de los países del primer mundo que tuvieron que negar auxilio a los mayores (en forma políticamente correcta: priorizar el acceso a las UCI, pero no dejan de ser decisiones traumáticas que ningún médico en nuestros tiempos y nuestros países hubiese pensado tener que enfrentar), qué quedará del canto de los pájaros en Nueva York, y del tiempo dedicado plenamente a un hijo? 

Creo que podemos y podríamos aprender mucho de esto, pero vamos a tener que enfrentar una crisis económica brutal, cambios drásticos en nuestro día a día, reorganizaciones en el trabajo, en las instituciones, en el hogar, en la familia etc. y eso nos va a quitar lo que hemos tenido en estas semanas: tiempo para pensar. 

No sé si, al final, aprenderemos mucho, pero como mínimo, espero que podamos recordar. La memoria también es aprendizaje, y la memoria colectiva es historia. Este virus no va a desaparecer de la noche a la mañana, así que ojalá su permanencia en los próximos meses nos sirva para eso: no olvidar a la hora de tomar decisiones que, de no tomarlas en conjunto, nos pondremos nuevamente en peligro.

LC: ¿Qué mensaje de ánimo quiere transmitir?

CB: ¡Qué somos uno de los animales más débiles de la fauna y que seguimos aquí, cuando los dinosauros ya no existen! Qué no lo hemos hecho todo bien, es verdad. Hasta lo hicimos muy mal, a veces, y seguiremos haciéndolo mal, pero no dejamos de ser maravillosos. 

Creo mucho en los jóvenes, estos mismos que, muchas veces como pasantes en nuestras firmas nos desesperan, pero que no dejan de ser el mañana. Ellos son nuestro ánimo, ellos van con ganas y fe hacia ese mundo que nos preocupa. Debemos seguirles y apoyarles.

Soy de la generación que tuvo que lidiar con el VIH en sus años de juventud y pues pienso en los jóvenes que van a veranear con el Covid y sonrío. Seguro que, como nosotros, ellos también se enamorarán. 

Y eso es lo que siempre nos salvará: amar.

Amar a la vida.

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