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Los siete hábitos de los despachos altamente efectivos

David Gutiérrez

Los siete hábitos de los despachos altamente efectivos

Este año se publicó una versión actualizada de trigésimo aniversario del libro del estadounidense Stephen R. Covey Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. Para muchos, este libro de negocios más influyente del siglo XX.

El libro de Covey parte de dos premisas básicas.

La primera, es que somos lo que hacemos habitualmente, así que debemos adoptar hábitos productivos. Todos tenemos la capacidad de mejorar nuestros hábitos y nuestra vida.

La segunda, es que debemos elegir principios sólidos como los de integridad, dignidad, calidad, servicio, paciencia, perseverancia, cuidado y coraje, para tratar de vivir de acuerdo con ellos al adoptar los siete hábitos.

Para desarrollar el hábito de actuar según estos principios, se debe: saber lo que queremos, quererlo, obligarse a hacerlo y tener la capacidad de hacerlo.

Debemos entender que la excelencia es un hábito, no una aptitud. Como dijo Aristóteles: somos lo que hacemos habitualmente.

Aunque Covey escribió el libro pensando en personas físicas, ¿cómo podríamos aplicarlos a firmas legales? Veamos:

Hábito 1: Proactividad. Las organizaciones altamente efectivas fomentan tomar la iniciativa y ser proactivos. No imponen límites que prevengan actuar como sus abogados lo consideren mejor. Si bien es cierto que las organizaciones no pueden controlar las circunstancias que les rodean, deben tratar de aprovecharlas al máximo e impedir que los competidores las utilicen en su contra.

Las firmas de abogados deben ser proactivas para la atracción de talento, para generar cambio e innovar para alcanzar mayor eficiencia y productividad.

Para ello, es clave operar en el ámbito de lo posible y ser muy realistas. Ver lo que se puede hacer y hacerlo.

Hábito 2: Misión. La misión es una declaración escrita en la que se describe la razón de ser de la empresa y su objetivo principal. Debe ser la respuesta a la pregunta de ¿por qué existimos?

La firma también debe tener muy clara cuál es su visión, es decir, donde se ve a futuro. Esta visión debe ser realista, pero también ambiciosa y soñadora, que logre inspirar a todo el equipo.

El libro Empieza con el Por Qué de Simon Sinek (Start With Why, título original en inglés), es estupendo para descubrir por qué algunas empresas logran una innovación continua. Para Sinek, lo importante no es tanto qué es lo que hacen, como el por qué lo hacen. Lo esencial es saber por qué hacen lo que hacen; por qué existen. 

La efectividad de este hábito no es solo una cuestión de alcanzar una meta, sino más bien de lograr definir y alcanzar la meta correcta.

Hábito 3: Poner primero lo primero. Una firma altamente efectiva equilibra la atención que presta a cada uno de sus roles.

No debe permitir las prioridades más importantes sean víctimas de las menos importantes, no confundir lo importante con lo urgente. Lo urgente es fácil de ver. Lo importante es más difícil de discernir.

Cada integrante de la firma debe tener muy claro su rol, al igual que las diferentes prácticas y órganos administrativos. Deben enfatizar en la planificación y cultivar las oportunidades. Es muy fácil caer en la trampa de estar muy ocupados.

Hábito 4: Pensar en ganar/ganar. Un despacho altamente efectivo debe esforzarse por tener una mentalidad basada en el principio ganar/ganar, procurando que siempre haya victorias que hacen que al final todas las partes estén mejor.

Las partes interesadas (stakeholders) no solamente son los clientes o los colaboradores. Un despacho altamente efectivo debe procurar regirse por el principio de triple utilidad: garantizar ser económicamente viable, socialmente beneficiosa y ambientalmente responsable.

Las firmas legales deben comprender que tienen la tarea de generar soluciones para sus públicos de interés y comprometerse a operar a partir de un enfoque que coloque en la misma balanza los resultados económicos con los sociales y los ambientales.

Hábito 5: Primero entender, luego ser entendido. La comunicación y la confianza son calles de doble sentido. Así como la empatía es la base de una buena relación humana, también debe ser el valor que rija la relación comercial de un despacho altamente efectivo con sus stakeholders.

La confianza es un ingrediente crítico en cada relación del lugar de trabajo. Impacta la satisfacción de los colaboradores la retención del talento y la productividad. Se basa en lograr el convencimiento de que la organización está haciendo lo mejor para todos.

La organización debe construir unas bases para que fluya la confianza, la comunicación abierta y la transparencia. Decir la verdad, mantener las promesas y los compromisos, tratarse con respeto y con equidad.

Generar un ambiente de confianza es vital para lograr el éxito y ser altamente eficiente.

Hábito 6: "Sinergizar". La palabra sinergia es la integración de sistemas que conforman un nuevo objeto, es decir, cooperación y viene de un término griego synérgeia que significa concurso de fuerzas. La cooperación produce una fuerza mayor que la suma de las partes. No se trata de sumar, sino de potenciar la capacidad intelectual de una firma de abogados.

La cooperación puede venir de muy variados lugares dentro de la organización. La cooperación y la comunicación son las dos patas de una relación sinérgica.

Los líderes deben generar un ambiente de escucha, reflexión, respuesta y cooperación. Deben incentivar una cultura de creatividad, de diseño de soluciones con la misión y los humanos en el centro.

Hábito 7: Afilar la sierra. Tómese el tiempo para afinar sus herramientas: su cuerpo, alma, mente y corazón. Las firmas altamente efectivas se toman el tiempo de "auto-renovación".

La mejor forma de lograrlo es mediante la implementación de programas de bienestar que se adecuen a las ambiciones, aspiraciones y necesidades de sus colaboradores. Programas de ejercicio, meditación, espiritualidad, lectura, música, arte y otros proporcionan energía para ser más eficientes.

Las firmas legales deben procurar el balance laboral e intelectual, con el físico y espiritual. En latín: anima sana in corpore sano.

En resumen: las organizaciones tienen un ADN y una personalidad que son definidas por quienes trabajan en ellas.

Los líderes de estas organizaciones tienen la obligación de velar por que sean efectivas y eficientes por medio de una buena estrategia y comunicación, pero sobre todo por convertir en hábitos los principios que llevan a la organización a ser mejor.

David Gutiérrez
Socio Fundador de BLP
 

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