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Tecnología en el sector jurídico: las firmas de abogados han sufrido procesos de transformación digital a pasos agigantados<br />
 


Tecnología en el sector jurídico: las firmas de abogados han sufrido procesos de transformación digital a pasos agigantados
 

Siempre hemos confiado en la tecnología, sin embargo, en esta pandemia se ha tenido la sensación de que parece que ha fallado a la sociedad, ya que desafortunadamente no ha servido para vaticinarla. 

A  pesar de esta falta de previsión, se puede afirmar que la tecnología ha colaborado sobremanera a mantener nuestras relaciones personales y profesionales gracias sobre todo al teletrabajo y al uso de las comunicaciones, las cuales se han colocado a la cabeza de nuestra rutina cotidiana.

No hay duda que las firmas de abogados han sufrido procesos de transformación digital a pasos agigantados, cambios que coexisten con riesgos y ataques que fluctuan en el ciberespacio. La tecnología se ha venido acercando a los clientes, ahora más que nunca debido a la pandemia,  de todas formas, resulta imprescindible seguir avanzando en la transformación digital.

Los abogados más tradicionales verán reducido su ámbito de actuación. Las grandes oportunidades las tendrán quienes sean expertos en determinadas materias muy específicas o quienes tengan capacidad de aprender rápidamente sobre los nuevos temas, las nuevas tendencias y las nuevas herramientas tecnológicas.

La evolución digital requiere un marco normativo más actualizado y que se adapte a los tiempos en que vivimos, es preciso dictar normas de adaptación al entorno digital sin que se vulnere en modo alguna la legalidad.

La crisis del 2008 tuvo un fuerte impacto en el sector legal: despidos sin precedentes, reducciones salariales y estancamiento de las contrataciones, así como la propia desaparición de muchas firmas. La crisis actual promueve un cambio más profundo en la abogacía,  sector en donde el teletrabajo y el uso de la tecnología pondrá  a prueba la eficiencia y la productividad de los abogados, demostrando que no es necesario estar en la oficina.

Esta nueva forma de trabajar pone el acento en el cliente, su satisfacción es clave para mantenerlo toda vez que la tecnología y sus herramientas permitan al abogado darle un mejor servicio y atención, que el cliente se sienta más acompañado que antes de la crisis,  para que no sienta en modo alguno la falta de presencialidad.

Este contexto de crisis nos ha llevado a aprender y desaprender constantemente, contribuyendo a alcanzar algunos logros como la capacitación en tecnologías, y agilizar algunos procesos, pero aún queda mucho trabajo por hacer en materia de derechos. No hay que olvidar que son muchas las actividades y profesiones que se vieron afectadas hasta obtener su habilitación con protocolo sanitario.

En consecuencia, los abogados deberán tener conocimientos de nuevas tecnologías, para poder desempeñar mejor su labor. El sector del denominado "Legal Tech" se extenderá con mucha fuerza, forzando a actualizaciones monumentales a nuestros tribunales. Los legisladores  de los distintos estados se verán obligados a prever nuevas formas de validación jurídica de actos procesales realizados a través de internet, entre otras adaptaciones, si bien, la mayoría se van ya informatizando. Sería totalmente ineficiente que las firmas invirtieran grandes cantidades de dinero en optimizar sus procesos a través de la tecnología aplicada al ámbito legal si al llegar a los tribunales se encontraran con cientos de documentos en papel imposibles de tramitar por el atasco judicial.

En definitiva, la transformación digital no sólo ha venido para quedarse, sino que ha venido para desarrollarse y para crecer ya que aquélla ha avanzado más en estos últimos seis meses que en los últimos diez años.

Ana G. Trigás

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