[ loading / cargando ]

Suscripción gratuita al Boletín

Buscar Noticias

El Salvador: Elementos de cláusulas arbitrales en contratos de comercio 

Consortium Legal
El Salvador ,   18 de julio de 2019

El Salvador: Elementos de cláusulas arbitrales en contratos de comercio 

Desde las conquistas de Alejandro Magno en los años trecientos a.C. que permitieron los primeros intercambios comerciales entre el mundo oriental y occidental, junto a la ambiciosa ruta de seda que aseguró, desde 130 a.C., la prosperidad del imperio de los mongoles en Eurasia, el comercio internacional se ha identificado como una plataforma de oportunidad de negocios para todas las partes involucradas. Hoy en día son indudables los beneficios que conlleva hacer negocios con partes en países extranjeros, ya que ello permite, a quienes navegan estas aguas, ofrecer bienes o servicios novedosos y competitivamente diferenciados que quizás no se pueden conseguir de otra forma en su país.

Bajo los contratos internacionales que sirven como facilitadores de estos intercambios de bienes y servicios a nivel global, hoy en día es práctica común pactar un acuerdo separado sobre la resolución del conflicto o alternamente una cláusula de resolución de conflictos dentro del contrato principal, que dicte que cualquier disputa que surja o sea relacionada al presente contrato sea resuelto mediante un proceso arbitral.

Es importante aclarar que dicha cláusula plantea las reglas del juego en caso surja un arbitraje internacional. Por ello, un buen asesoramiento legal previo a la redacción de la cláusula que le aclaré a las partes las alternativas en el arbitraje dentro de lo que ellos desean, junto con una acertada redacción de la cláusula, son primordiales para salvaguardar que, de ser necesario, se lleve un procedimiento arbitral acorde a las intenciones que tenían las partes al formalizar su relación comercial.

Sobre la acertada redacción de dicha cláusula, muchos expertos de arbitraje coinciden en que "escribiendo poco se hace mucho", es decir, lo mejor es tocar puntualmente los elementos que regirán el arbitraje, guiándose en clausulas modelos de instituciones ya probadas exitosamente con el tiempo, y así, evitando una redacción creativa de la misma que puede resultar en clausulas no ejecutables, o patológicas, que amenacen la integridad de un futuro procedimiento arbitral. Por consiguiente, a continuación se detallan los elementos claves a considerar en la redacción de una clausula arbitral que tiene como fin asegurar la integridad de un futuro arbitraje.

Como primer elemento, el convenio arbitral debe ser una clausula vinculante, es decir, debe de contener un acuerdo claro, preciso e inequívoco entre las partes, en el cual deciden someter las disputas derivadas del contrato a arbitraje.

El segundo elemento a considerar es el alcance de la cláusula arbitral. Este aspecto involucra decidir qué tipo de disputas serán arbitrables, o puesto de manera más conceptual, si el procedimiento arbitral fuese una red, el alcance determinará cuales son las diferentes materias que pueden ser acogidas por esta red. Para proteger la integridad de un futuro arbitraje, generalmente se recomienda que el alcance se redacte de manera amplia y general, cubriendo cualquier tipo de disputas.

Un tercer elemento es especificar la sede del arbitraje. El término "sede" es un concepto jurídico, no necesariamente geográfico. Este determina el sistema judicial competente para apoyar, de ser necesario, el procedimiento arbitral (i) en su inicio, cuando las cortes competentes pueden apoyar en la designación de árbitros, (ii) en el transcurso del arbitraje, mediante medidas cautelares, o incluso (iii) posterior a su finalización para solicitar la anulación del laudo pronunciado. Este elemento es principalmente importante en el contexto del comercio internacional, ya que las partes probablemente son de diferentes países, quizás negociaron el contrato en un tercer país, e incluso se puede dar el caso que el contrato implica operaciones en un cuarto país. Esto naturalmente pudiera dar lugar, si no se aclara, a confusiones sobre las cortes de que cuidad y país son las competentes para asistir el arbitraje.

Como cuarto elemento se debe plasmar si el arbitraje será administrado por una institución, conocido como un arbitraje institucional, o si será administrado por las partes y los árbitros, conocido como arbitraje ad-hoc. Bajo este punto, es oportuno mencionar que lo más recomendable para asegurar la integridad de un futuro arbitraje es optar por un arbitraje institucional localmente o regionalmente reconocido, detallando en la cláusula el centro o cámara que administrará el arbitraje. Estos tienen amplia experiencia y bridan apoyo especializado a lo largo de todo el procedimiento arbitral, dedicando sus recursos a asegurar la integridad y eficiencia del arbitraje.

El quinto elemento va relacionado al anterior, son como primos hermanos. Involucra las reglas de procedimiento que regirán los aspectos procesales del arbitraje, como por ejemplo: (i) los primeros escritos de las partes, (ii)  la designación de los árbitros, y (iii) dan los matices necesarios para resolver cualquier solicitud de recusación de un árbitro. Sobre este punto, si se ha optado por un arbitraje institucional lo más recomendable es designar el reglamento de la institución escogida. De haber optado por un arbitraje ad-hoc, lo recomendable es hacer referencia a reglas de arbitraje que sean muy reconocidas y que hayan sido exitosamente ejecutadas en este contexto, como por ejemplo: el Reglamento de Arbitraje de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional ("CNUDMI").

Más allá de los cinco elementos mencionados, existen otros que, sin ser primordial que se detallen, la especificación de cada uno de los mismos es opcional, o incluso sugerida, dependiendo del contexto de la relación comercial que tendrán las partes y de la complejidad de disputas previsibles. Entre estos, se encuentran (i) el número de árbitros, (ii) las cualidades que deberán tener los árbitros, (iii) el idioma en el cual se llevará acabo el arbitraje, y (iv) el nivel de confidencialidad en el marco del procedimiento arbitral.

Una última pero vital valorización es que el convenio arbitral se formule por escrito, conforme a lo requerido en el Artículo II de la convención de Nueva York; instrumento que actúa como base para el reconocimiento y ejecución de sentencias arbitrales extranjeras. Esto es principalmente importante en contratos internacionales, ya que por su contexto internacional, es usual que el laudo de un arbitraje se busque ejecutar en otro país afuera de la sede del arbitraje, en donde la parte perdedora tenga mayores recursos económicos para pagar el laudo. Por consiguiente, la formulación por escrito del convenio arbitral ayudará a proteger uno de los aspectos fundamentales del arbitraje internacional: El poder finalizar el procedimiento arbitral con un laudo debidamente respaldado, es decir, que te aseguré te compensen por los daños indebidamente incurridos en la relación contractual que existió o sigue existiendo entre las partes.

Es importante que cada uno de los elementos anteriormente expuestos se valoricen detenidamente previo al momento de la redacción de una clausula arbitral, para que realmente se pueda plasmar en un contrato de comercio internacional una cláusula vinculante, efectiva, y acorde a las verdaderas intenciones de las partes contratantes.

Socia, María Alejandra Tulipano & Asociado, Alejandro Solano
Consortium Legal – El Salvador

Suscríbase a nuestro newsletter:

 

Nuestra presencia en redes sociales

  

  

  
 

  2018 - Todos los derechos reservados