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"El Derecho debe ejercerse con profunda convicción y con total pasión"

Luis A. Cervantes Muñiz

"El Derecho debe ejercerse con profunda convicción y con total pasión"

Luis A. Cervantes Muñiz, socio fundador de Cervantes Abogados, y profesor de derecho mercantil, tiene una vasta experiencia en el ámbito del derecho. Cervantes ha conversado con LATIN COUNSEL sobre su trayectoria profesional.

Latin Counsel: Cuéntenos sobre su carrera profesional
 
Luis Cervantes Muñiz: La inicié hace más de cuatro décadas y a ella he dedicado todos y cada uno de los días que han transcurrido, con amor, con enjundia y con mucha pasión. Soy un enamorado perene del Derecho. Los asuntos en los que he intervenido en mi vida profesional, todos, me prenden y me atrapan, a ellos dedico toda mi energía y todo mi esfuerzo hasta que se produce el ansiado resultado buscado/esperado (o algo parecido a ello). Reconociendo el enorme valor que tiene la especialización, y habiendo ejercido siempre dentro de la especialidad del Derecho Societario, es decir relaciones entre socios y relaciones entre socios y emisoras, particularmente cuando estas relaciones se vuelven conflictivas, siempre he hecho paralelamente un gran esfuerzo por mantenerme actualizado en todas las ramas del Derecho. Al final del día  pretendo ser abogado completo.
 
LC: ¿Cuáles han sido los mayores retos que ha enfrentado desde que inició su carrera?
 
LCM: En el medio en el que me desenvuelvo profesionalmente los mayores retos que enfrento como abogado, cotidianamente, son lograr (i) que la razón prevalezca sobre el impulso, pues es difícil en la especialidad que ejerzo que las cosas se mantengan en control; (ii) que el conocimiento se imponga a la ignorancia producto de la pereza, pues es cotidiano encontrar colegas y juzgadores que se han quedado en el pasado, por falta de estudio y actualización, lo que representa conocimiento no vigente que implica ignorar lo de hoy, el Derecho que hoy rige; y, (iii) que prevalezca lo justo sobre lo legal, pues no falta quien se "engancha" en la legalidad y pierde por completo de vista a la justicia, valor superior al que los abogados debemos toda nuestra capacidad y toda nuestra energía.
 
LC: ¿Cuáles han sido las experiencias más motivadoras de su carrera?
 
LCM: Parto siempre de la premisa de que la justicia es valor fundamental de la humanidad; el primer sentimiento que experimenta el ser, siempre, es el de injusticia, al salir del seno materno y tener que ocuparse en respirar, en alimentarse, en procurarse, tomando conciencia de su dependencia total. Así, cuando en la vida profesional alguien acude por ayuda, siempre consecuencia de haber sufrido, o considerar haber sufrido, alguna injusticia, la satisfacción plena y la alegría que produce en el abogado y en su principal alcanzar justicia son una enorme bendición y constituyen las experiencias más motivadoras que justifican plenamente cualquiera y todos los esfuerzos que se hubiesen invertido.
 
LC: ¿Cómo está viviendo esta situación de confinamiento?
 
LCM: La comodidad y el confort siempre han provocado en mi pánico y preocupación. El establishment, especialmente el de los abogados, hasta la pandemia vivía en la comodidad y en el confort de las horas facturadas y las horas cobradas, por ejemplo; esta situación del COVID-19 para mi ha representado tomar conciencia, una vez más, de que el hombre, el abogado, todos, tenemos la responsabilidad para con nosotros mismos de reinventarnos y evolucionar; para ello es menester la capacidad de reconocer cuando un ciclo se ha agotado. Hoy, todavía en plena pandemia, estoy satisfecho y muy orgulloso de cómo desarrollé en mi Despacho, con varios de mis colegas, nuestra actividad profesional, reinventando la óptica con la que atacamos nuestros asuntos, integrando el Derecho. El confinamiento me permitió caer en cuenta que ciclos de vida y ciclos profesionales ya habían concluido, dando paso a una evolución que habrá de proyectarnos a alturas hoy desconocidas, pero sin duda muy superiores a las que hemos alcanzado hasta la fecha. Reinventarme siempre ha implicado deslastrarme, aligerarme, y lo vivido en la pandemia no es ni podría ser la excepción. La transformación lograda nos catapulta brutalmente, salvajemente, dejando atrás, muy lejos, la comodidad y el confort en las que muchos colegas vivían y pretenden continuar viviendo; ello ya no podrá ser.    
 
LC: ¿Qué consejo les daría a las futuras generaciones que están iniciando en el campo del derecho?
 
LCM: Justamente desarrollar la capacidad de identificar ciclos, cuándo empiezan, cuánto duran y cuándo concluyen o deben concluir, de manera tal que día con día el ejercicio de la profesión implique un gran reto, y no la repetición sosa y aburrida de lo que, supuestamente, se sabe hacer. El Derecho debe ejercerse con profunda convicción y con total pasión. Las generaciones del pasado, las de hoy y las del futuro así han funcionado, así funcionan y así habrán de funcionar. El "cómo" es variante, el "qué" es la constante.

 

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