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La Ética y el Riesgo Reputacional

Ulises Cabrera Abogados
República Dominicana    3 de noviembre de 2021

La Ética y el Riesgo Reputacional

El término ética, proviene del griego "éthos", el cual hacía referencia al carácter de las personas en la antigua Grecia. Sin embargo, esta palabra evoluciona y empieza a referirse a la forma de actuar del ser humano, en cuanto tienen comportamientos correctos o buenos.
De esta forma podemos establecer que hoy en día la ética se refiere al comportamiento de la persona y no al pensamiento, pudiendo esto validar que somos las acciones que realizamos y no lo que decimos. La ética no es algo en que podemos "hacer" lo que entendemos y lo que queremos en el momento, la misma nos obliga a actuar de forma correcta en todas las áreas de nuestras vidas.

La ética ha adquirido en nuestra época nuevas dimensiones de responsabilidad. Hans Jonas en su obra "El Principio de Responsabilidades", sostiene que la ética hasta ahora se aplicaba a la evaluación de la acción con un alcance inmediato, tenía que ver con el aquí y el ahora. Hoy en día se ha ampliado la esfera de acción de las personas, ya que mucho de lo que hacen traerá consecuencias futuras.

Partiendo de lo anterior, la ética se vuelve rentable para las empresas porque es una necesidad en los sistemas empresariales y financieros de estos tiempos, ya que comportarse de forma correcta crea una buena reputación para las empresas, con sus clientes y/o proveedores y así poder fidelizarlos.  

Corporate Excellence y el Reputation Institute definen, la reputación empresarial, como "el conjunto de percepciones que tienen sobre la empresa los diversos grupos de interés con los que se relaciona, tanto internos como externos, como resultado del comportamiento desarrollado por la empresa a lo largo del tiempo y de su capacidad para distribuir valor a los mencionados grupos."

Por lo que podemos definir como riesgo reputacional un evento que puede provocar la pérdida de las percepciones positivas de la empresa, provocando daños potenciales al capital financiero, capital social y/o participación de mercado relacionados con la reputación de una empresa.  El mayor reto que presenta este tipo de riesgo es la dificultad que tiene enmendar o reparar su reputación, ya que tienden a ser grandes casos con amplia difusión mediática en virtud de que en el siglo XXI las redes sociales suelen ser cómplices de que estos impactos se difundan de manera masiva.

La conexión entre el riesgo reputacional y la ética van de la mano ya que diariamente observamos acciones que causan escándalos corporativos perjudicando las empresas teniendo como consecuencia el deterioro de la confianza, de clientes, proveedores o inversionistas, que son el motor del sistema económico capitalista de estos tiempos.

Debemos destacar que las empresas de todo el mundo, no importa el tamaño que tengan se han dado cuenta que las practicas no éticas tienen gran incidencia en una reputación negativa, lo que en algunos casos puede llegar a ser catastrófico pudiendo llevar a empresas con una gran solidez económica a la quiebra.

Por tales motivos, las legislaciones relacionadas con la Prevención de Lavado de Activos suelen requerir que los programas de cumplimiento relacionados con dicha materia cuenten con un código de ética el cual debe ser observado por los empleados, socios y órganos de gestión de la empresa. 

De igual forma, existen herramientas y guías para la gestión del riesgo, como lo es la norma ISO 31000 sobre el valor de la gestión del riesgo en organizaciones, la cual nos presenta los tipos de riesgos reputacionales que existen. A saber: 

Los de liderazgo: Estos van a depender de la gestión general de la organización en el ejercicio de su poder.
Del entorno (legal): Son aquellos provocados por cambios regulatorios o de legislación que afecten a un sector determinado.
Naturales: Vienen determinados por el entorno natural, los cuales se caracterizan por la dificultad de ser previstos con antelación.
Operativos: Son aquellos riesgos intrínsecos que se pueden llevar a cabo en los procesos productivos del negocio.
Entender los tipos de riesgos listados en la precitada norma, proporciona a las empresas las herramientas para evitar o minimizar los riesgos reputacionales, resaltando la importancia del conocimiento y la gestión de los riesgos a fin de adoptar las medidas necesarias para prever que se dé lugar a esa determinada situación de peligro. De igual forma, la norma ISO 31000 indica la importancia de tener la capacidad de resolución de una crisis; ya que aplicar un correcto enfoque ante una posible situación de riesgo reputacional puede lograr que los resultados de este sean mínimos, en el caso de que se haya producido.

Por lo que una correcta aplicación de valores éticos en una empresa crea confianza para los clientes, proveedores e inversionistas, volviéndose así la misma sostenible en el tiempo.  

Iris Villafaña y Heiddy Moronta
Ulises Cabrera
 

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