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Inteligencia artificial en la empresa familiar: cómo innovar sin perder el control
Francisco Santillán Almeida, socio fundador de Santillán Abogados, analiza los retos de incorporar la IA a la gestión empresarial y a las relaciones entre generaciones.

La inteligencia artificial puede mejorar el desempeño de una empresa familiar, pero también profundizar sus conflictos de poder. Quién controla los datos, formula las consultas y selecciona los resultados puede influir en decisiones que afectan tanto al negocio como a la familia.
En su artículo Inteligencia artificial en la empresa familiar bajo una gobernanza responsable, Francisco Santillán Almeida, socio fundador de Santillán Abogados, plantea que la adopción de estas herramientas exige revisar cómo se distribuyen las responsabilidades y cómo se supervisan las decisiones.
El autor identifica aplicaciones en la exploración de escenarios financieros, la detección de anomalías, la revisión contractual y la organización del conocimiento para el relevo generacional. Advierte, sin embargo, que la familiaridad digital de un sucesor no acredita por sí sola su capacidad para dirigir la implementación tecnológica.
Uno de los riesgos señalados es presentar una respuesta algorítmica como un criterio neutral para favorecer a una rama familiar, excluir a un sucesor o justificar una operación vinculada. Para Santillán, la supervisión debe permitir examinar los datos utilizados y cuestionar los resultados: una firma humana al final de un proceso opaco resulta insuficiente.
El análisis distingue las funciones del consejo de familia de las que corresponden a los órganos societarios. El primero puede promover acuerdos sobre información familiar, formación digital y desacuerdos tecnológicos. El directorio, o el órgano competente, debe asumir la política empresarial de IA y la supervisión de sus riesgos, mientras la gerencia se ocupa de ejecutarla con apoyo jurídico y técnico.
Entre las medidas propuestas figuran inventariar las herramientas utilizadas, asignar responsables, comenzar con proyectos piloto y reforzar la revisión de decisiones con consecuencias jurídicas o patrimoniales. También recomienda examinar las condiciones de los proveedores, especialmente respecto de confidencialidad, tratamiento de datos y posibilidades de salida.
La reflexión central del artículo es que la tecnología puede contribuir a la continuidad del negocio cuando acompaña una decisión informada y sujeta a revisión. Su incorporación requiere preservar el pensamiento crítico, el liderazgo y la responsabilidad de quienes gobiernan la empresa y la familia.
