M&A – Perspectivas para Las Américas — Edición 2026
Latin Counsel se complace en presentar su informe anual M&A 2026 – Las Américas, concebido como un outlook regional que reúne las perspectivas de los principales mercados de la región y ofrece una visión integrada del panorama transaccional en el entorno actual.
Esta edición no es únicamente un recuento de tendencias, sino un ejercicio prospectivo: un análisis de cómo evolucionarán los marcos regulatorios, las condiciones de financiamiento, las dinámicas sectoriales y el apetito inversor en cada jurisdicción. Desde la visión regional hasta el detalle país por país, el reporte busca anticipar los factores que marcarán la agenda de M&A en 2026.
La perspectiva general de Las Américas está a cargo de Paola Lozano, socia de Skadden, Arps, Slate, Meagher & Flom LLP (Nueva York), quien ofrece el marco estratégico transfronterizo que conecta a Estados Unidos con América Latina y contextualiza los flujos de capital en un entorno de creciente complejidad geopolítica y regulatoria.
A partir de allí, firmas líderes en sus respectivas jurisdicciones comparten su análisis local: Bruchou & Funes de Rioja (Argentina), Mattos Filho (Brasil), BLP (Centroamérica), Carey (Chile), Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría (Colombia), Pérez Bustamante & Ponce (Ecuador), Pérez-Llorca (España), Galicia Abogados (México), Berkemeyer (Paraguay), Rebaza, Alcázar & De Las Casas (Perú), Guzmán Ariza (República Dominicana) y D’Empaire (Venezuela).
El resultado es una lectura comparada del mercado de M&A en 2026, que permite identificar patrones comunes, diferencias estructurales y oportunidades emergentes. Como cada año, Latin Counsel aspira a ofrecer una herramienta de referencia para inversionistas, asesores y empresas que operan en la región y que necesitan entender, con mayor claridad, el rumbo que podrían tomar las transacciones en cada mercado y en Las Américas en su conjunto.
LAS AMÉRICAS (Perspectiva regional) | SKADDEN, ARPS, SLATE, MEAGHER & FLOM LLP (NUEVA YORK) | Paola Lozano
Las operaciones de M&A en las Américas en 2026 han vuelto a demostrar resiliencia y un marcado contraste entre jurisdicciones, sectores y tipos de participantes. La estabilización de las tasas de interés ha mejorado la visibilidad en varios mercados; sin embargo, los inversionistas continúan siendo altamente selectivos, valorando con mayor precisión que en años anteriores el riesgo regulatorio, los ciclos políticos y la exposición cambiaria.
Estados Unidos continúa siendo el principal destino del capital proveniente de América Latina que busca diversificarse del riesgo regional o de mercados emergentes. Al mismo tiempo, América Latina sigue siendo atractiva para compañías estratégicas y patrocinadores financieros con sede en EE. UU. que buscan expansión global y oportunidades de margen. En consecuencia, la actividad de M&A transfronteriza entre EE. UU. y la región —tanto inbound como outbound— debería mantenerse dinámica.
No obstante, el entorno cada vez más politizado en materia de comercio y política exterior introduce fricciones. Las tensiones públicas entre la administración Trump y los líderes de México, Brasil, Colombia y otros países, junto con la posibilidad de escaladas arancelarias o renegociaciones de acuerdos comerciales, podrían moderar el apetito en sectores altamente regulados o dependientes del comercio. Si bien los acontecimientos recientes en Venezuela abren un mercado perdido para muchos durante décadas y también podrían incentivar comportamientos más favorables al mercado en otros gobiernos de la región. Asimismo, la intención declarada de la administración estadounidense de agilizar la revisión regulatoria —particularmente en materia antimonopolio y procesos CFIUS— podría acelerar los plazos de ejecución de las operaciones que requieran presentaciones en EE. UU.
La energía y los recursos naturales continúan anclando la actividad regional: desde petróleo y gas en Argentina y Venezuela, hasta minería en Chile y Perú, energías renovables en Brasil y Chile, y plataformas agroindustriales en Paraguay y Ecuador. La infraestructura, la logística y la infraestructura digital —frecuentemente vinculadas a dinámicas de nearshoring— siguen siendo temas centrales, particularmente en México, Centroamérica y la región andina.
La tecnología ya es estructural y no meramente temática. La consolidación fintech, la infraestructura de pagos, la ciberseguridad y las plataformas habilitadas por IA están impulsando transacciones en Brasil, México, Colombia y Paraguay. La digitalización de la salud y los servicios especializados continúan atrayendo capital, mientras que los negocios orientados a la exportación y generadores de ingresos en moneda fuerte obtienen primas de valoración en toda la región.
Se espera que las salidas de private equity, las rotaciones de portafolios de venture capital y las desinversiones de multinacionales sigan generando flujo de operaciones. Los fondos soberanos, fondos de pensiones, multilatinas, family offices con alta liquidez y grandes conglomerados locales continúan siendo participantes activos, desplegando capital, diversificando riesgo y monetizando activos heredados. El pipeline de transacciones se ha fortalecido, apoyándose en gran medida en esta liquidez inmediatamente disponible.
La regulación es cada vez más central para la ejecución. Los regímenes de control de concentraciones en la región están madurando, el escrutinio en materia de competencia se expande hacia los ecosistemas digitales, y los criterios ESG, cumplimiento y gobernanza de datos están incorporados en la valoración y la debida diligencia. Las fluctuaciones cambiarias y el análisis de calidad de ganancias siguen siendo puntos focales para los compradores.
El financiamiento evoluciona en consecuencia. El crédito privado desempeña un papel creciente, particularmente donde el apalancamiento bancario tradicional está limitado. Earn-outs, ajustes de precio, equity preferente, instrumentos mezzanine e inversiones minoritarias o escalonadas se han convertido en herramientas estándar para cerrar brechas de valoración y asignar riesgos en un entorno aún marcado por la incertidumbre geopolítica y electoral.
En balance, si bien la politización del comercio y la supervisión regulatoria puede generar vientos en contra en ciertos corredores, existe abundante capital con apetito por riesgo en mercados emergentes. Para los inversionistas capaces de navegar la complejidad regulatoria y la volatilidad macroeconómica, 2026 continúa ofreciendo oportunidades transfronterizas significativas en las Américas. Ya hemos observado una actividad más saludable en la región en comparación con el mismo período del año pasado y confiamos en que la ejecución de estas transacciones será más fluida pese a los desafíos macroeconómicos persistentes.
Nos complace contar con un grupo de firmas y abogados de primer nivel que han contribuido a este reporte de M&A de Latin Counsel, aportando análisis técnico y conocimiento directo de sus respectivos mercados.
Argentina: Estanislao Olmos – Bruchou & Funes de Rioja. Brasil: Paula Vieira de Oliveira, Manoela Bruno Morales Naquis, Daniel Fermann – Mattos Filho. Centroamérica (perspectiva regional): Vivian Liberman – BLP. Chile: Pablo Iacobelli, Sebastian Melero – Carey. Colombia: Claudia Barrero – Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría. Ecuador: Diego Pérez, Juan Manuel Marchán – Pérez Bustamante & Ponce. España: Iván Delgado – Pérez-Llorca. México: Manuel Galicia – Galicia Abogados. Paraguay: Antonio Villa Berkemeyer, Hugo Alexander Berkemeyer – Berkemeyer. República Dominicana: Fabio J. Guzmán Saladín, Lourdes Medina Romero – Guzmán Ariza. Perú: Alberto Rebaza, Rafael Lulli – Rebaza, Alcázar & De Las Casas. Venezuela: Fulvio Italiani – D’Empaire.
La participación de estas firmas y profesionales, basada en cinco preguntas comunes dirigidas a todas las jurisdicciones, permite ofrecer una visión comparada, técnica y actualizada del mercado de M&A en cada país y en la región en su conjunto:
1. ¿Qué tendencias principales anticipa que darán forma al panorama de M&A en 2026, especialmente en cuanto a las industrias más resilientes y la actividad geográfica en su región?
2. ¿Cómo prevé que los cambios en los marcos regulatorios —específicamente el impacto de nuevos aranceles comerciales y la evolución de las leyes de competencia— afectarán la actividad de M&A transfronteriza en 2026?
3. Dadas las condiciones económicas proyectadas para 2026, ¿qué factores (como la estabilización de las tasas de interés o el cumplimiento de criterios ESG) espera que influyan más en las valuaciones de las empresas?
4. ¿De qué manera la estandarización de la IA y la transformación digital continuarán impulsando las estrategias de M&A en 2026, especialmente en sectores como salud, finanzas y tecnología?
5. ¿Qué cambios prevé en las opciones de financiamiento y estructuras de los acuerdos para 2026, particularmente respecto al rol del crédito privado y el uso de earn-outs para cerrar brechas de valuación?
ARGENTINA | BRUCHOU & FUNES DE RIOJA | Estanislao Olmos
1. ¿Qué tendencias principales anticipa que darán forma al panorama de M&A en 2026, especialmente en cuanto a las industrias más resilientes y la actividad geográfica en su región?
Estanislao Olmos (Argentina): En Argentina, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) continuará siendo un pilar central para el desarrollo de sectores estratégicos durante 2026, particularmente en oil & gas, minería, energía, infraestructura, forestación, turismo, tecnología y acero. Los participantes del mercado continúan valorando los beneficios fiscales del régimen, incluyendo la reducción de la tasa del impuesto a las ganancias corporativas y de la retención sobre dividendos, la actualización de quebrantos impositivos, las exenciones del impuesto a las ganancias sobre ciertos pagos transfronterizos, así como la estabilización del régimen cambiario. Las reorganizaciones libres de impuestos utilizadas para estructurar SPVs con fines de inscripción en el RIGI seguirán siendo una herramienta clave de estructuración.
A enero de 2026, el gobierno argentino ha aprobado 10 proyectos bajo el RIGI, con una inversión comprometida agregada de aproximadamente USD 25.500 millones. El régimen se concentra de manera abrumadora en energía (petróleo, gas, GNL y renovables) y minería (principalmente litio y proyectos emergentes de cobre), que en conjunto representan prácticamente la totalidad de la inversión aprobada, mientras que los proyectos de infraestructura e industriales tienen un rol marginal. En el pipeline más amplio (proyectos aprobados y en evaluación), la minería representa aproximadamente dos tercios de la inversión proyectada y la energía alrededor de un tercio, lo que subraya el enfoque extractivo y exportador del RIGI.
Luego del aumento sin precedentes de inversiones en Argentina durante 2025, anticipamos una actividad relevante de M&A, particularmente adquisiciones de activos y joint ventures en oil & gas y minería. Ello, especialmente considerando que en los últimos años Argentina abordó de manera efectiva el histórico cuello de botella en la evacuación de la producción de Vaca Muerta. Esto se logró mediante la ampliación del sistema Oldelval (Proyecto Duplicar) y de las instalaciones de Oil Tanking, la puesta en marcha del oleoducto Vaca Muerta Norte, la rehabilitación del Oleoducto Trasandino y, de manera destacada, el cierre legal y financiero del proyecto VMOS —actualmente en construcción—, que consolidó la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento de la producción y las exportaciones. VMOS es un consorcio integrado por los siete mayores productores de crudo de la cuenca neuquina.
Desde fines de 2024 hasta comienzos de 2026, la actividad de M&A en el sector oil & gas de Vaca Muerta fue particularmente robusta. Entre las principales operaciones se incluyen la adquisición por parte de Vista Energy de la participación de Petronas E&P Argentina en La Amarga Chica por aproximadamente USD 1.500 millones, la conformación de los consorcios VMOS y Southern Energy (GNL), un canje estratégico de activos entre YPF y Pluspetrol para realinear posiciones upstream en el proyecto Argentina LNG, así como transacciones de rebalanceo de portafolios que involucraron a YPF y TotalEnergies, incluyendo la adquisición por parte de YPF de los activos de TotalEnergies y la desinversión de YPF de Manantiales a favor de Rovella. Estas operaciones se produjeron en un contexto de aproximadamente 105 transacciones por más de USD 7.000 millones a nivel nacional, con energía y recursos naturales liderando la actividad del mercado.
El sector de servicios financieros continúa consolidándose, con bancos tradicionales que cada vez más buscan soluciones tecnológicas y fintech mediante adquisiciones o joint ventures con socios tecnológicos. Esperamos que esta tendencia se acelere, con la entrada de nuevos actores al mercado fintech y una creciente convergencia entre bancos tradicionales y fintechs —ya sea mediante el lanzamiento de productos digitales por parte de los bancos o la obtención de licencias bancarias por parte de fintechs—. Asimismo, a medida que se continúan flexibilizando las regulaciones cambiarias, se espera cierta consolidación en el sector de intermediación bursátil.
Desde una perspectiva estrictamente tributaria, Argentina continúa mejorando su competitividad internacional y avanzando en su proceso de adhesión a la OCDE. A partir del 1 de enero de 2026, entró en vigor el Instrumento Multilateral, alineando 17 convenios para evitar la doble imposición con los estándares BEPS y endureciendo la planificación basada en tratados. Los compradores deben anticipar un mayor escrutinio de las estructuras de holding y financiamiento, así como posibles limitaciones a los beneficios de tratados. También se esperan negociaciones para nuevos convenios para evitar la doble imposición con otras jurisdicciones. En paralelo, tras una reforma reciente que elevó los umbrales de los delitos de evasión fiscal e introdujo limitaciones a los plazos de prescripción provinciales, un proyecto de ley tributaria programado para debate en el Congreso en febrero podría reducir las alícuotas del impuesto a las ganancias corporativas e introducir exenciones del impuesto a las ganancias para ciertas transacciones inmobiliarias e inversiones financieras específicas.
En la medida en que el gobierno federal continúe abordando exitosamente la inflación y simplificando la normativa cambiaria, la actividad de M&A debería seguir creciendo en múltiples sectores, incluyendo transacciones con inversores extranjeros. Adicionalmente, varias empresas de propiedad u operación estatal se encuentran en el pipeline para procesos de privatización, que se espera se aceleren durante este año. Empresas como Transener y Aguas Argentinas, junto con otras vinculadas a infraestructura, se espera que sean anunciadas próximamente como candidatas a privatización.
Finalmente, durante 2025, un mayor número de transacciones domésticas de M&A con componentes transfronterizos incorporaron seguros de declaraciones y garantías (R&W insurance). Argentina parece estar bien posicionada para adoptar este instrumento con la misma frecuencia observada en otras jurisdicciones de América Latina. Existen diversos desafíos por delante en este sentido, incluyendo cuestiones regulatorias. Si la comunidad empresarial adopta esta solución, las regulaciones locales y los participantes del mercado eventualmente se adaptarán en consecuencia.
2. ¿Cómo prevé que los cambios en los marcos regulatorios —específicamente el impacto de nuevos aranceles comerciales y la evolución de las leyes de competencia— afectarán la actividad de M&A transfronteriza en 2026?
Estanislao Olmos (Argentina): Con la autoridad de competencia ya formalmente designada, Argentina transitará hacia un sistema de control previo de concentraciones económicas para noviembre de 2026. Este cambio impactará significativamente la práctica de M&A, dado que los operadores locales han funcionado durante décadas bajo un régimen de control posterior al cierre.
Anticipamos un debate significativo en torno a las cláusulas "hell-or-high-water", que bajo el régimen anterior parecían justificadas en la mayoría de los casos, así como respecto de los convenios de operación interina. Estas discusiones alinearán la práctica argentina con los enfoques internacionales sobre control previo y períodos de espera.
La autoridad enfrentará desafíos para agilizar los procesos de revisión y administrar el sistema de manera eficiente —particularmente en operaciones globales— sin imponer demoras innecesarias a transacciones con impacto competitivo mínimo.
3. Dadas las condiciones económicas proyectadas para 2026, ¿qué factores (como la estabilización de las tasas de interés o el cumplimiento de criterios ESG) espera que influyan más en las valuaciones de las empresas?
Estanislao Olmos (Argentina): Luego de años de volatilidad económica, las valuaciones en Argentina continúan incorporando primas por riesgo país, además de las tasas de interés y otros factores tradicionales de valuación. De manera alentadora, se espera que el actual gobierno federal continúe gestionando su deuda pública al tiempo que reduce la inflación, el riesgo país y las preocupaciones vinculadas a una devaluación inesperada del peso.
Dado que 2026 no es un año electoral, es probable que el gobierno pueda concentrarse en estos objetivos y avanzar en su agenda de reformas, liberalizando aún más al sector privado de regulaciones gravosas, incluyendo importantes reformas laborales y tributarias.
4. ¿De qué manera la estandarización de la IA y la transformación digital continuarán impulsando las estrategias de M&A en 2026, especialmente en sectores como salud, finanzas y tecnología?
Estanislao Olmos (Argentina): No anticipamos una estandarización significativa impulsada por la IA en Argentina durante 2026. Sin perjuicio de ello, el uso de herramientas de IA para procesos de due diligence y revisión contractual continúa acelerándose, logrando mayor eficiencia en tareas mecánicas y basadas en procesos. La convergencia hacia términos contractuales estandarizados sigue siendo una perspectiva de más largo plazo.
Asimismo, Argentina carece de estadísticas sobre términos comunes en transacciones privadas de M&A, y las operaciones públicas son relativamente limitadas, a diferencia de mercados desarrollados como Estados Unidos, donde la ABA publica reportes anuales sobre términos de mercado. Esta falta de datos probablemente retrase la convergencia en el corto plazo.
En jurisdicciones como Argentina, el componente a medida de la estructuración de transacciones sigue siendo crítico. Las operaciones que involucran activos argentinos continúan estando fuertemente influenciadas por los controles cambiarios vigentes y la incertidumbre regulatoria. Las estructuras de financiamiento deben diseñarse cuidadosamente para ser resilientes bajo múltiples escenarios futuros, ya sea que los controles de capital se flexibilicen o, por el contrario, se refuercen en el corto plazo.
Como resultado, si bien la estandarización impulsada por IA puede contribuir cada vez más a optimizar procedimientos, no reemplazará la necesidad de estructuración legal y financiera a medida en entornos regulatorios complejos. En cambio, la IA actuará como un habilitador, permitiendo a los equipos legales dedicar más tiempo y expertise a la resolución de problemas de alto valor y específicos de cada jurisdicción, una labor que sigue siendo central en el M&A transfronterizo en mercados emergentes.
5. ¿Qué cambios prevé en las opciones de financiamiento y estructuras de los acuerdos para 2026, particularmente respecto al rol del crédito privado y el uso de earn-outs para cerrar brechas de valuación?
Estanislao Olmos (Argentina): Los earn-outs se utilizan con frecuencia en transacciones locales de M&A que involucran empresas gestionadas por sus propios emprendedores, y no únicamente para cerrar brechas de valuación; a menudo también cumplen una función de retención. El crédito privado es menos común en el mercado y, cuando existe, no siempre es visible para los vendedores, ya que normalmente se trata como una cuestión de financiamiento gestionada internamente por el comprador.
No anticipamos cambios significativos en el uso de ninguno de estos instrumentos durante 2026.
BRAZIL | MATTOS FILHO | Paula Vieira de Oliveira | Manoela Bruno Morales Naquis | Daniel Fermann
1. ¿Qué tendencias principales anticipa que darán forma al panorama de M&A en 2026, especialmente en cuanto a las industrias más resilientes y la actividad geográfica en su región?
Paula Vieira, Manoela Bruno, Daniel Fermann (Brasil): En Brasil, se espera que el panorama de M&A en 2026 esté determinado por una combinación de mayor selectividad de los inversores y una búsqueda continua de industrias y activos resilientes, particularmente a la luz de los desafíos macroeconómicos tanto a nivel doméstico como internacional. Se espera que el mercado privilegie transacciones bien fundamentadas con una lógica estratégica clara.
Al mismo tiempo, los cambios en la dinámica de los mercados globales, una menor previsibilidad en Estados Unidos, períodos de estabilización de las tasas de interés en Estados Unidos y un real brasileño más fuerte parecen estar favoreciendo los mercados de capitales de Brasil, con una mayor entrada de capital en los primeros días de 2026, a pesar de las altas tasas de interés domésticas. Esto puede ayudar a profundizar los mercados locales y respaldar empresas mejor capitalizadas, contribuyendo a pipelines de M&A más sólidos en el tiempo.
Desde una perspectiva sectorial, es probable que ciertas industrias continúen destacándose por su resiliencia. Se espera que energía y recursos naturales se mantengan a la vanguardia, no solo por la relevancia estructural de estos activos para la economía brasileña, sino también por el apetito sostenido tanto de inversores estratégicos como financieros. En la misma línea, el sector tecnológico continúa siendo un impulsorimportante de la actividad de M&A, particularmente en áreas vinculadas a software, servicios digitales y soluciones basadas en analítica de datos y tecnologías de automatización, que han ganado escala y relevancia en los últimos años. Infraestructura, logística y servicios financieros también deberían mantener niveles consistentes de actividad, impulsados por tendencias de consolidación, digitalización y la necesidad continua de inversión de largo plazo. Además, el agronegocio sigue siendo un sector resiliente y atractivo para M&A, con especial interés de grupos bien capitalizados que buscan activos estratégicos, incluyendo compañías ubicadas fuera de los principales centros económicos de Brasil. En todo caso, factores políticos y económicos domésticos e internacionales probablemente impacten la dinámica de M&A, directa o indirectamente. En el frente doméstico, el año electoral en Brasil tiende a aumentar la volatilidad y la percepción de riesgo, influyendo en el costo de capital, el calendario de las transacciones y el apetito de los inversores, ya que los participantes del mercado tradicionalmente adoptan una postura más cautelosa hasta que exista mayor claridad sobre el panorama político. En paralelo, la previsibilidad institucional y regulatoria continuará siendo un factor clave para atraer inversión de mediano y largo plazo. Desde una perspectiva regional, la inestabilidad política en partes de América Latina añade un componente geopolítico relevante, que puede afectar la percepción de riesgo a nivel regional y, en consecuencia, los flujos de capital y las transacciones transfronterizas. A nivel global, los movimientos de política monetaria en las principales economías y las condiciones de liquidez internacional también se espera que continúen influyendo en el mercado brasileño.
A pesar de estos desafíos, es probable que prevalezca el optimismo. En un contexto de mayor incertidumbre global y desafíos continuos en el mercado de capitales, particularmente para actividad de IPOs, las transacciones de M&A siguen siendo vistas como una herramienta relevante para el fortalecimiento financiero, el reposicionamiento estratégico y la consolidación de mercado. Además, el flujo consistente de operaciones observado en 2025 se espera que genere un efecto de arrastre hacia 2026. La perspectiva apunta a transacciones cada vez más complementarias, estructuradas con foco en sinergias estratégicas y creación de valor en el mediano y largo plazo.
2. ¿Cómo prevé que los cambios en los marcos regulatorios —específicamente el impacto de nuevos aranceles comerciales y la evolución de las leyes de competencia— afectarán la actividad de M&A transfronteriza en 2026?
Paula Vieira, Manoela Bruno, Daniel Fermann (Brasil): La reducción selectiva de aranceles de Estados Unidos sobre ciertos productos agrícolas brasileños y otros, junto con la firma del Acuerdo de Libre Comercio entre la UE y Mercosur (sujeto a ratificación e implementación), se espera que respalde la actividad de M&A transfronteriza en industrias orientadas a la exportación. Sectores como agronegocio y agrotech, que dependen en gran medida del comercio internacional, podrían convertirse en objetivos prioritarios para compradores estratégicos y fondos de private equity que busquen capitalizar el mejor acceso a mercados y la potencial reducción de barreras comerciales. Estos desarrollos aumentan el atractivo de compañías brasileñas con fuertes capacidades exportadoras, mientras actores globales buscan consolidar cadenas de suministro y asegurar ventajas competitivas en tecnología agrícola y producción de alimentos.
Al mismo tiempo, cambios recientes en la normativa tributaria brasileña, particularmente la introducción de tributación sobre dividendos y remesas de utilidades a inversores extranjeros, probablemente reconfiguren las estructuras de las transacciones. Los inversores extranjeros buscarán cada vez más modelos transaccionales que optimicen la eficiencia fiscal. Estos ajustes pueden influir en negociaciones sobre precio, earn-outsy asignación de capital, a medida que los compradores procuren equilibrar el cumplimiento regulatorio con la rentabilidad en un entorno fiscal más complejo.
En paralelo, las autoridades de competencia en Brasil han continuado aplicando un escrutinio intensificado a transacciones en mercados concentrados y en sectores que involucran tecnología, datos o activos estratégicos. Esta tendencia puede derivar en plazos de revisión más largos y en una mayor probabilidad de aprobaciones condicionadas o remedios, requiriendo que las partes aborden el riesgo regulatorio en una etapa más temprana del proceso transaccional.
3. Dadas las condiciones económicas proyectadas para 2026, ¿qué factores (como la estabilización de las tasas de interés o el cumplimiento de criterios ESG) espera que influyan más en las valuaciones de las empresas?
Paula Vieira, Manoela Bruno, Daniel Fermann (Brasil): Considerando las condiciones económicas proyectadas para 2026, se espera que las valuaciones de las compañías estén influenciadas por un conjunto más amplio de factores que trasciende las métricas financieras tradicionales, reflejando un entorno de evaluación de riesgos más elevado y más granular. La dinámica de tasas de interés sigue siendo un elemento central en este contexto, ya que una mayor previsibilidad ayuda a reducir la volatilidad en los modelos de valuación y permite estructuras de financiamiento más eficientes. Como resultado, el costo de capital continuará siendo uno de los principales impulsores del precio de los activos.
Además, se espera que la capacidad de las compañías para demostrar generación recurrente de caja, eficiencia operativa y resiliencia frente a ciclos económicos adversos tenga un peso aún mayor en los procesos de valuación. En un entorno más disciplinado, las empresas con márgenes sostenibles y menor exposición a riesgos macroeconómicos o específicos de sector tienden a comandar valuaciones más altas.
Otro factor que juega un rol cada vez más importante es la agenda ESG. El nivel de adhesión a estándares ambientales, sociales y de gobernanza ya tiene un impacto directo en la valuación, ya sea como factor de creación de valor cuando estas prácticas están bien incorporadas en la estrategia de negocio de la compañía, o como factor de descuento cuando se identifican debilidades, inconsistencias o riesgos materiales de incumplimiento. En ciertos sectores, estas consideraciones ya no son periféricas y pueden afectar directamente la viabilidad de la transacción.
Finalmente, la previsibilidad regulatoria, la calidad del gobierno corporativo y la madurez de los controles internos continúan teniendo una influencia significativa en la percepción de riesgo de los inversores y, en consecuencia, en la valuación. De cara a 2026, la tendencia apunta a enfoques de valuación cada vez más integrados, en los que factores financieros, operativos y legales se combinan para determinar el valor de la compañía y la viabilidad de transacciones de M&A.
4. ¿De qué manera la estandarización de la IA y la transformación digital continuarán impulsando las estrategias de M&A en 2026, especialmente en sectores como salud, finanzas y tecnología?
Paula Vieira, Manoela Bruno, Daniel Fermann (Brasil): La creciente estandarización de la inteligencia artificial (IA) y la transformación digital están reconfigurando las estrategias de M&A en Brasil y en toda América Latina. El avance del Proyecto de Ley No. 2338/2023, que establece lineamientos para el uso responsable de la IA, combinado con la aplicación de la Ley General de Protección de Datos (LGPD) por parte de la Autoridad Nacional de Protección de Datos (ANPD), crea un entorno regulatorio más predecible. Las compañías que adoptan marcos y certificaciones internacionales como ISO y demuestran una gobernanza robusta tienden a ser más valoradas, ya que reducen riesgos legales y reputacionales. Esta tendencia alinea el mercado brasileño con prácticas globales, donde el cumplimiento tecnológico ya es un factor clave en la fijación de precios de activos.
Por ejemplo, en el sector salud brasileño, estamos viendo más transacciones enfocadas en compañías con negocios vinculados a plataformas digitales y soluciones de telemedicina. En estas transacciones, debido a la integración de IA en diagnósticos y gestión hospitalaria, el due diligence legal tiende a ser más complejo, requiriendo una revisión no solo de los derechos de los vendedores sobre propiedad intelectual, sino también del cumplimiento regulatorio. Los inversores y grupos hospitalarios priorizan targets con infraestructura interoperable y mecanismos de gobernanza algorítmica, mitigando riesgos de responsabilidad civil y administrativa.
Por otro lado, en el sector financiero y tecnológico, la consolidación está guiada por innovación regulada. La evolución de Open Finance, PIX y la creciente automatización de procesos bancarios incrementan la importancia de APIs seguras y modelos de IA auditables. En tecnología, la carrera por activos capaces de escalar soluciones de IA —especialmente en seguridad, autenticación y optimización— intensifica la competencia.
Para abogados y líderes empresariales, esto implica estructurar transacciones con salvaguardas contractuales que aborden cumplimiento regulatorio, propiedad intelectual y mitigación de riesgos de ciberseguridad. En síntesis, la estandarización de la IA no es meramente un asunto técnico: es un impulsor legal y estratégico que dará forma a las transacciones corporativas en toda la región.
5. ¿Qué cambios prevé en las opciones de financiamiento y estructuras de los acuerdos para 2026, particularmente respecto al rol del crédito privado y el uso de earn-outs para cerrar brechas de valuación?
Paula Vieira, Manoela Bruno, Daniel Fermann (Brasil): En el mercado brasileño de M&A en 2026, se espera que las opciones de financiamiento y las estructuras de los acuerdos continúen evolucionando en respuesta a un entorno crediticio más selectivo y una incertidumbre persistente en valuaciones. Si bien el financiamiento bancario tradicional sigue siendo un pilar importante, fuentes alternativas de capital, particularmente el crédito privado, probablemente desempeñen un rol más prominente en ciertas transacciones, especialmente cuando la flexibilidad y la velocidad de ejecución son consideraciones clave.
Los proveedores de crédito privado se han posicionado crecientemente como socios complementarios de financiamiento, ofreciendo estructuras que pueden adaptarse al perfil de riesgo y a la dinámica de flujos de caja de cada operación. En lugar de reemplazar por completo el crédito bancario, estas soluciones tienden a coexistir con instrumentos más tradicionales, contribuyendo a una combinación más amplia de alternativas de financiamiento disponibles para sponsors y compradores estratégicos.
En sectores donde el desempeño futuro y los activos intangibles impulsan el precio, los earn-outs permiten a los compradores diferir parte de la contraprestación y alinear incentivos con los vendedores. Si bien los earn-outs no son nuevos, se espera que su prevalencia en Brasil aumente a medida que los inversores buscan equilibrar supuestos agresivos de crecimiento con un despliegue disciplinado de capital, particularmente en transacciones respaldadas por private equity o consolidadores estratégicos.
La combinación de crédito privado y precio basado en desempeño ya refleja una tendencia más amplia hacia estructuras de acuerdos sofisticadas y ajustadas por riesgo en Brasil.
CENTROAMÉRICA | BLP | Vivian Liberman
1. ¿Qué tendencias principales anticipa que darán forma al panorama de M&A en 2026, especialmente en cuanto a las industrias más resilientes y la actividad geográfica en su región?
Vivian Liberman (Centroamérica): En 2026, se espera que la actividad de M&A en Centroamérica continúe concentrándose en industrias "resilientes" por tres razones principales: (i) la continuidad del nearshoringy la relocalización parcial de cadenas de suministro, (ii) una demanda sostenida de infraestructura, logística y servicios de soporte a exportaciones, y (iii) la transformación digital (fintech, ciberseguridad, automatización) como prioridad transversal a los sectores. Desde una perspectiva industrial, los segmentos más defensivos probablemente incluyan servicios B2B orientados a la exportación, tecnología y servicios habilitados por tecnología, negocios de energía y eficiencia, y ciertos nichos dentro del sector salud (proveedores especializados, plataformas y servicios).
Geográficamente, es probable que la actividad se estructure en torno a "corredores" de inversión: transacciones con Estados Unidos (respaldadas por CAFTA-DR y cadenas de suministro integradas), capital regional de grupos empresariales centroamericanos y, dependiendo del sector, inversores europeos y asiáticos. Centros operativos como Costa Rica y Panamá se espera que continúen desempeñando un rol central, con actividad de arrastre hacia jurisdicciones del norte de Centroamérica.
2. ¿Cómo prevé que los cambios en los marcos regulatorios —específicamente el impacto de nuevos aranceles comerciales y la evolución de las leyes de competencia— afectarán la actividad de M&A transfronteriza en 2026?
Vivian Liberman (Centroamérica): En 2026, consideraciones comerciales y regulatorias probablemente pesen más en las transacciones de M&A que en 2025. Se destacan dos efectos prácticos.
Primero, los aranceles comerciales y medidas comerciales relacionadas aumentan la importancia de la "ingeniería de origen" (reglas de origen, trazabilidad, certificaciones y cumplimiento de cadena de suministro), incentivando a los compradores a favorecer activos ya cumplidores —como plataformas manufactureras establecidas u operadores con marcos de cumplimiento maduros— en lugar de inversiones greenfield. En Nicaragua, por ejemplo, señales regulatorias de Estados Unidos bajo la Sección 301 introducen una capa adicional de riesgo comercial que afecta directamente el due diligence, la valuación y la estructuración del acuerdo (incluyendo condiciones precedentes, cláusulas MAC y ajustes de precio).
Segundo, en el ámbito de competencia y control de concentraciones, existe una clara tendencia regional hacia una mayor formalización y sofisticación. Guatemala, tras la adopción de regulaciones recientes, avanza hacia un régimen de control de concentraciones plenamente operativo dentro del período 2025–2026. Esto añade consideraciones de cronograma y riesgo de ejecución —como notificaciones, posibles remedios y calendarios regulatorios— a transacciones regionales que antes eran más sencillas en términos de cierre.
3. Dadas las condiciones económicas proyectadas para 2026, ¿qué factores (como la estabilización de las tasas de interés o el cumplimiento de criterios ESG) espera que influyan más en las valuaciones de las empresas? Vivian Liberman (Centroamérica): En 2026, se espera que las valuaciones en Centroamérica estén impulsadas principalmente por los siguientes factores:
Costo de capital y tasas de interés: más allá de simples subas o bajas, las expectativas del mercado respecto de estabilidad versus volatilidad serán críticas, influyendo en múltiplos de valuación, tasas de descuento y apetito por apalancamiento. En Costa Rica, ajorr de metas de inflación y el tono de la política monetaria (TPM) sirven como anclas clave de expectativas para 2026–2027.
Calidad de utilidades y resiliencia de ingresos: incluyendo ingresos de servicios orientados a la exportación, contratos de largo plazo, diversificación de ajorr y monedas, y capacidad de trasladar costos.
Riesgo país, regulatorio y ajorr: reflejado en primas de riesgo asociadas a incertidumbre regulatoria, política fiscal y seguridad pública.
ESG como protección de valor: en muchas transacciones, las consideraciones ESG han ido más allá del posicionamiento ajorrl y hoy funcionan como un filtro de riesgo (ajorrl, laboral, cumplimiento y cadena de suministro). En sectores sensibles como energía, recursos naturales, infraestructura y salud, un perfil ESG sólido tiende a ajorr contingencias y "sorpresas" en due diligence, y puede traducirse en ajor acceso a financiamiento y precios más favorables.
4. ¿De qué manera la estandarización de la IA y la transformación digital continuarán impulsando las estrategias de M&A en 2026, especialmente en sectores como salud, finanzas y tecnología?
Vivian Liberman (Centroamérica): Para 2026, la inteligencia artificial ya no será vista únicamente como innovación, sino como una capacidad base. Se espera que esto impulse la actividad de M&A a través de cuatro canales principales:
Decisiones de comprar versus construir: adquirir talento, datos, plataformas y propiedad intelectual para acelerar la adopción. Due diligence más profundo en datos y ciberseguridad: la IA incrementa tanto el valor como el riesgo asociado a activos de datos; consideraciones de ciberseguridad, gobernanza de datos y privacidad tendrán mayor peso en el precio y en regímenes de indemnidad.
Integración post-fusión: sin integración tecnológica efectiva (sistemas ERP, arquitecturas de datos, analítica), es poco probable que las sinergias esperadas se materialicen; los compradores pagan cada vez más por "integrabilidad".
Dinámicas específicas por sector:
Salud: adquisiciones orientadas a capacidades digitales como telemedicina, analítica clínica y automatización administrativa.
Finanzas: bancos y aseguradoras adquiriendo fintechs o capacidades específicas (onboarding digital, modelos de scoring, prevención de fraude y pagos).
Tecnología: consolidación para lograr escala regional, fortalecer ciberseguridad y expandir capacidades de automatización.
5. ¿Qué cambios prevé en las opciones de financiamiento y estructuras de los acuerdos para 2026, particularmente respecto al rol del crédito privado y el uso de earn-outs para cerrar brechas de valuación?
Vivian Liberman (Centroamérica): De cara a 2026, varias tendencias probablemente modelen el financiamiento y la estructuración de acuerdos:
Un rol ampliado del crédito privado (fondos, direct lending y estructuras híbridas), particularmente en el mid-market, donde el financiamiento bancario tradicional puede ser más selectivo o estar sujeto a covenantsmás estrictos.
Mayor uso de mecanismos para cerrar brechas de valuación: se espera que los earn-outs continúen ganando relevancia —especialmente en transacciones de tecnología y servicios— para alinear expectativas de crecimiento y mitigar incertidumbre macroeconómica y política. Otras herramientas comúnmente utilizadas incluyen ajustes de precio, vendor notes, equity rollovers y condiciones precedentes más específicas.
Mayor foco en riesgo de ejecución: a medida que las notificaciones de control de concentraciones se vuelven más comunes y persiste la incertidumbre comercial, las transacciones se estructuran con mayor frecuencia con (i) plazos más largos y long-stop dates cuidadosamente negociados, (ii) reverse break fees, y (iii) convenios de operación interina más detallados.
Comentario adicional: Costa Rica: las elecciones nacionales programadas para el 1 de febrero de 2026 probablemente introduzcan un enfoque temporal de "esperar y ver" en ciertos sectores regulados (energía, infraestructura, salud, concesiones y proyectos dependientes de permisos) y pueden reconfigurar prioridades legislativas (tributación, seguridad, competencia, empleo público). En M&A, esto típicamente afecta el timing (cierres demorados) y las estructuras (earn-outs, cláusulas MAC y ajustes de precio) más que provocar una detención total de la actividad. Honduras: las elecciones generales celebradas el 30 de noviembre de 2025 y la transición política subsiguiente pueden influir en 2026 a través de percepciones de estabilidad institucional, certeza jurídica y dirección de política económica, afectando primas de riesgo país y apetito inversor. Nicaragua: factores políticos e institucionales, junto con la relación comercial y regulatoria con Estados Unidos, añaden una capa adicional de riesgo para transacciones expuestas a exportaciones hacia Estados Unidos o cadenas de suministro relacionadas, elevando estándares de due diligence e incrementando la complejidad contractual.
CHILE | CAREY | Pablo Iacobelli | Sebastián Melero
1. ¿Qué tendencias principales anticipa que darán forma al panorama de M&A en 2026, especialmente en cuanto a las industrias más resilientes y la actividad geográfica en su región?
Pablo Iacobelli, Sebastián Melero (Chile): Esperamos un pipeline positivo de M&A en Chile durante 2026, respaldado por una mayor claridad en torno a la agenda del gobierno entrante y por las sólidas instituciones del país y su economía abierta y orientada al comercio. La actividad debería estar liderada por sectores resilientes como minería, incluyendo minerales críticos, particularmente litio; energías renovables y almacenamiento; infraestructura esencial e infraestructura digital, particularmente data centers y activos de fibra. A medida que las expectativas de valuación continúen ajustándose y las condiciones de financiamiento se estabilicen, es probable que transacciones diferidas vuelvan al mercado. Desde una perspectiva geográfica, Chile debería seguir anclando el deal flow andino, con participación transfronteriza sostenida de inversores norteamericanos y europeos, junto con un creciente interés de Asia y Medio Oriente, particularmente en energía e infraestructura.
2. ¿Cómo prevé que los cambios en los marcos regulatorios —específicamente el impacto de nuevos aranceles comerciales y la evolución de las leyes de competencia— afectarán la actividad de M&A transfronteriza en 2026?
Pablo Iacobelli, Sebastián Melero (Chile): Si bien la dinámica del comercio global y medidas renovadas vinculadas a aranceles en ciertas jurisdicciones pueden continuar generando incertidumbre, no esperamos que afecten de manera material la actividad de M&A transfronteriza en Chile durante 2026. La extensa red de tratados de libre comercio de Chile y su compromiso de larga data con un régimen comercial abierto y basado en reglas continúan proporcionando un marco estable para la inversión extranjera.
Desde una perspectiva regulatoria, el sistema chileno de control de concentraciones sigue siendo predecible y bien comprendido por inversores internacionales, incluso cuando el escrutinio por parte de la autoridad de competencia ha aumentado en sectores estratégicos o concentrados. Un desarrollo clave para 2026 es la reciente reforma del régimen sectorial de permisos en Chile, que se espera agilice y acelere significativamente las aprobaciones de proyectos mediante digitalización, tramitación paralela y autorizaciones basadas en riesgo, sin reducir los estándares regulatorios. Esta reforma debería tener un impacto positivo en los plazos de transacción y la bancabilidad, particularmente en operaciones de energía, infraestructura y recursos naturales. Consideraciones ESG, obligaciones ampliadas de cumplimiento bajo la Ley de Delitos Económicos, y un mayor foco en protección de datos y ciberseguridad alineado con estándares inspirados en el GDPR también continúan moldeando los procesos de M&A. En general, este marco regulatorio en evolución respalda la certeza de las operaciones, más que restringir la actividad de M&A transfronteriza.
3. Dadas las condiciones económicas proyectadas para 2026, ¿qué factores (como la estabilización de las tasas de interés o el cumplimiento de criterios ESG) espera que influyan más en las valuaciones de las empresas?
Pablo Iacobelli, Sebastián Melero (Chile): Esperamos que las valuaciones en Chile estén respaldadas por un contexto macroeconómico más estable en 2026, con tasas de interés normalizándose y expectativas de inflación permaneciendo ancladas. A medida que el costo de capital se estabilice, los diferenciales entre ofertas y expectativas de venta (bid–ask spreads) deberían continuar estrechándose, particularmente en sectores con flujos de caja resilientes y predecibles.
La dinámica cambiaria seguirá siendo un factor importante, ya que un peso más débil o volátil continúa atrayendo inversores extranjeros e influyendo en el pricing en términos locales. Además, es probable que los compradores pongan mayor énfasis en la calidad de utilidades y la durabilidad de los flujos de caja, con primas de valuación para activos respaldados por contratos de largo plazo, estabilidad regulatoria o características tipo infraestructura, particularmente en actividades vinculadas a minería, energía e infraestructura esencial.
4. ¿De qué manera la estandarización de la IA y la transformación digital continuarán impulsando las estrategias de M&A en 2026, especialmente en sectores como salud, finanzas y tecnología?
Pablo Iacobelli, Sebastián Melero (Chile): En 2026, se espera que la transformación digital y la creciente estandarización de la IA continúen jugando un rol significativo en moldear la actividad de M&A en Chile, sobre la base de tendencias observadas en años recientes. La inversión en infraestructura digital, particularmente data centers, debería continuar creciendo, tanto mediante proyectos greenfield como transacciones de M&A, a medida que se expande la demanda por servicios vinculados a IA y almacenamiento de datos, respaldada por un mayor foco en ciberseguridad y protección de datos.
En paralelo, anticipamos un interés sostenido en M&A en software y plataformas tecnológicas que habiliten automatización, digitalización de procesos y eficiencias operativas, particularmente en servicios financieros y soluciones empresariales. En salud, la digitalización y los servicios habilitados por tecnología relacionados con el cuidado y tratamiento de adultos mayores deberían continuar atrayendo inversión, impulsados por tendencias demográficas y la necesidad de mejorar eficiencia, capacidad y seguridad de datos. En general, se espera que estas dinámicas continúen respaldando estrategias de M&A enfocadas en escala, eficiencia y crecimiento de largo plazo.
5. ¿Qué cambios prevé en las opciones de financiamiento y estructuras de los acuerdos para 2026, particularmente respecto al rol del crédito privado y el uso de earn-outs para cerrar brechas de valuación?
Pablo Iacobelli, Sebastián Melero (Chile): En 2026, esperamos un entorno de financiamiento más favorable pero aún selectivo en Chile, respaldado por tasas de interés estabilizándose y una mejor visibilidad macroeconómica. El financiamiento bancario debería seguir disponible para activos de alta calidad con flujos de caja predecibles o tipo infraestructura, mientras que se espera que el crédito privado continúe expandiendo su rol, ofreciendo estructuras flexibles y mayor certeza de ejecución, particularmente en transacciones apalancadas o sensibles al tiempo.
En paralelo, anticipamos una reactivación selectiva de los mercados de capitales de deuda, incluyendo financiamientos verdes y vinculados a sostenibilidad en sectores como energía, infraestructura digital y concesiones, mientras que los mercados de capitales de equity probablemente permanezcan moderados. Desde una perspectiva de estructuración, earn-outs y otras formas de contraprestación contingente o diferida deberían continuar utilizándose para cerrar brechas de valuación, especialmente en tecnología, salud y negocios orientados al crecimiento. En general, mercados más profundos de crédito privado y estructuras pragmáticas de acuerdos deberían ayudar a respaldar la actividad de M&A durante 2026.
1. ¿Qué tendencias principales anticipa que darán forma al panorama de M&A en 2026, especialmente en cuanto a las industrias más resilientes y la actividad geográfica en su región?
Claudia Barrero (Colombia): El año 2026 no será un año como cualquier otro en Colombia. Será un año electoral en un contexto de alta polarización que anticipa una contienda reñida y resultados abiertos, a la par de un entorno macroeconómico exigente. El país enfrenta un déficit fiscal significativo que no muestra señales de reducción en lo que resta del gobierno actual. Por el contrario, la medida para enfrentar el déficit fiscal ha sido colocar títulos de deuda pública a tasas elevadas, lo que dejará al país con obligaciones de pago importantes para los siguientes años. Este panorama se combina con la rebaja de calificación del crédito soberano de BB+ a BB con perspectiva estable y con la descertificación en la lucha contra el narcotráfico, hecho que derivó en una reducción en el apoyo económico de Estados Unidos a Colombia en la lucha contra las drogas. En adición a lo anterior, y debido a las medidas adoptadas por el gobierno ante el creciente déficit fiscal, se espera una escalada en la inflación que cerró el 2025 en 5,10% y que si bien se ha logrado mantener por debajo los dos dígitos no ha logrado llegar a la meta del Banco Central (3%), lo que ha impedido, e impedirá, bajar las tasas de interés que se mantienen en 9,25%. Finalmente, el país ha reducido su producción de hidrocarburos por lo que el ingreso por estos rubros ha sufrido una baja sensible. Venimos de un año de claro enfrentamiento ideológico entre el presidente de Colombia y el presidente de Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, lo que ha conllevado a la amenaza de mayores aranceles a los productos colombianos en Estados Unidos. En adición, el peso colombiano se ha apreciado frente al dólar de Estados Unidos en forma importante respecto de las proyecciones realizadas por los expertos.
En ese marco, el mercado demostró resiliencia en 2025: si bien el valor total y el número de transacciones de M&A no crecieron frente al año anterior, tampoco registraron una caída significativa, manteniéndose relativamente estable.
Colombia, por su parte, se ha sostenido entre los cuatro principales destinos de inversión extranjera de la región (principalmente de Estados Unidos, Canadá y España), después de Brazil, México y Chile, con excepción del año 2023 en que Argentina tomó el puesto de Colombia. Este patrón confirma que el mercado ha asimilado las condiciones especiales de nuestra economía y que las operaciones estratégicas sobre carteras de activos de alta calidad han impulsado el flujo del M&A.
La experiencia de los últimos años electorales (2014, 2018 y 2022) indica que, si bien el número de transacciones ha crecido frente al año anterior, el valor total de las operaciones suele moderarse. Es entonces razonable esperar para 2026 un comportamiento similar: que el volumen de transacciones aumente o se mantenga (288 en el año 2025) y que el valor total se reduzca un poco. También es razonable esperar que el primer semestre sea muy lento, con mayor visibilidad política hacia mayo, y una concentración de cierres en el segundo semestre del año. En Colombia seguiremos en un mercado comprador con estructuras legales y financieras diseñadas para otorgar certeza y seguridad a los compradores, y muy seguramente veremos más financiación privada y paquetes de indemnidad robustos y tiempos de cierre algo más extendidos, por lo menos durante el primer semestre.
De cara a la actividad sectorial, proyectamos mayor actividad en sectores de servicios tecnológicos y software, servicios financieros, energías renovables e infraestructura digital. Dependiendo del resultado electoral, también es posible que se reactiven los sectores de hidrocarburos, infraestructura, retail y salud.
Ahora bien, las incertidumbres regulatorias e inestabilidades políticas locales, propias de un año electoral sumadas a la creciente tensión geopolítica y la negociación con el régimen de Venezuela, podrían incidir en el mercado de M&A de toda la región y en particular el de Colombia. Si en Venezuela se lleva a cabo una transición ordenada y se reactiva su economía, es plausible un despegue importante del sector en donde empresas colombianas deberían jugar un papel preponderante.
2. ¿Cómo prevé que los cambios en los marcos regulatorios —específicamente el impacto de nuevos aranceles comerciales y la evolución de las leyes de competencia— afectarán la actividad de M&A transfronteriza en 2026?
Claudia Barrero (Colombia): El alto escrutinio de las autoridades de competencia seguirá siendo un factor determinante para los inversionistas al estructurar transacciones de M&A. En Colombia, cobra particular relevancia por los tiempos de revisión que actualmente maneja la autoridad de competencia, los cuales tienden a extender los plazos de cierre. Este entorno, previsible y manejable con planificación rigurosa, exige una preparación previa más robusta y demanda cláusulas más precisas de asignación de riesgos regulatorios y términos máximos para lograr el cierre. Adicionalmente, el riesgo regulatorio continuará siendo un elemento clave para el mercado de M&A en 2026, especialmente en sectores con fuerte intervención estatal, como los de energía, salud, financiero e infraestructura.
En todo caso, la actividad podría verse incentivada o desincentivada —según las medidas que se adopten— a partir de la instalación del nuevo gobierno en el segundo semestre.
La eventual imposición de nuevos y más altos aranceles a productos colombianos sin duda incidirá en el comercio bilateral con los Estados Unidos, lo que afectaría sectores agrícolas (en especial las frutas, las flores y el café) y el sector manufacturero. A la fecha no se han impuesto nuevos aranceles a productos colombianos. Sin embargo, la reacción a esta posibilidad es la de buscar nuevos mercados para dichos productos.
3. Dadas las condiciones económicas proyectadas para 2026, ¿qué factores (como la estabilización de las tasas de interés o el cumplimiento de criterios ESG) espera que influyan más en las valuaciones de las empresas?
Claudia Barrero (Colombia): En Colombia, los principales factores que incidirán en la valuación de las empresas serán el repunte ya pronosticado de la inflación y de las tasas de interés, el incremento del salario mínimo muy por encima de las proyecciones razonables y de las tasas impositivas a ciertos sectores (como el de hidrocarburos, financiero, de suerte y azar), la revaluación del peso frente al dólar de Estados Unidos y, como en el año anterior, la incertidumbre regulatoria en sectores clave como los de energía y salud.
Asimismo, se espera volatilidad en la tasa de cambio del peso colombiano frente al dólar de Estados Unidos, lo que hace aconsejable tomar coberturas cambiarias para gestionar eficientemente ese riesgo y proteger retornos en los modelos financieros.
4. ¿De qué manera la estandarización de la IA y la transformación digital continuarán impulsando las estrategias de M&A en 2026, especialmente en sectores como salud, finanzas y tecnología?
Claudia Barrero (Colombia): La estandarización de la IA y la transformación digital continuarán impulsando las estrategias de M&A en el año 2026. Si bien estos factores no han sido plenamente determinantes en la estrategia de M&A de todas las industrias, en sectores como salud y finanzas su influencia crece de manera sostenida. En el sector de tecnología y el financiero ya operan como verdaderos factores decisivos. Hasta ahora, la falta de estandarización de la IA y la incipiente transformación digital en algunos sectores del mercado se habían percibido más como una oportunidad que como una condición. Sin embargo, hoy por hoy estos factores se han convertido en variables determinantes que orientan las decisiones de compra de inversionistas sofisticados, en el entendido que muchas compañías están recurriendo a transacciones de M&A para lograr la implementación necesaria de herramientas de IA y transformación digital, permitiendo mantener un nivel competitivo en un entorno económico que evoluciona de manera acelerada
Como se mencionó, la tecnología ha adquirido una relevancia transversal en prácticamente todos los sectores, al punto de que los sectores Fintech, Proptech y Healthtech han estado entre los más dinámicos de los últimos años. Empresas que no hayan iniciado el proceso de transformación digital perderán oportunidades y enfrentarán valoraciones a la baja. La transformación digital dejó de ser un lujo para convertirse en una necesidad; en los sectores financiero y de salud es esencial y marca la diferencia en la valoración. No es casual que los unicornios latinoamericanos sean empresas en donde la tecnología es la base de su modelo de negocio.
Adicionalmente, en Colombia se consolida una agenda de transformación digital en la que las compañías buscan priorizar la adquisición de capacidades tecnológicas para cerrar brechas operativas, ser motor de escalabilidad y acelerar nuevas fuentes de ingreso.
En cuanto al uso de IA generativa, es claro que la misma continuará posicionándose como una oferta de valor fundamental en la estructuración y ejecución de transacciones de M&A, al mejorar búsquedas, realizar debidas diligencias, redactar contratos (o, al menos, cláusulas contractuales), acelerar planeación de transacciones y reducir fricciones de integración al permitir el impulso de sinergias. Esto último, con el fin último de construir compañías con mejores valoraciones.
5. ¿Qué cambios prevé en las opciones de financiamiento y estructuras de los acuerdos para 2026, particularmente respecto al rol del crédito privado y el uso de earn-outs para cerrar brechas de valuación?
Claudia Barrero (Colombia): En materia de financiamiento, prevemos que 2026 presente mayores desafíos para acceder a crédito corporativo tradicional, en particular debido a las altas tasas de interés, la incertidumbre regulatoria local y a los riesgos financieros derivados de la volatilidad macroeconómica. Aunque en Colombia el crédito privado aún no ha alcanzado el protagonismo esperado y la banca tradicional conserva más del 70% del mercado, consideramos que se consolidará como una alternativa relevante frente al fondeo tradicional, ya que pueden ofrecer estructuras más flexibles, personalizadas y respaldadas por garantías reales. Sin perjuicio de lo anterior, la inversión estratégica siempre será protagonista, ya que tiene un mayor apetito de riesgo basado en un mejor entendimiento del mercado y sus riesgos. Estos jugadores estratégicos, además, pueden tener mejor acceso al crédito privado.
En cuanto a estructuras, de cara a 2026 esperamos un uso creciente de mecanismos de pagos contingentes (earn-outs), ya consolidados como herramienta fundamental para mejorar las valuaciones de empresas y activos, en especial en sectores con alta exposición a riesgos e incertidumbre regulatoria. Al vincular una porción relevante de la contraprestación a los resultados que obtenga la empresa o el activo adquirido durante un periodo determinado, estos mecanismos se muestran eficaces para reducir las brechas de valuación y mitigar el riesgo de sobrepago.
ECUADOR | PÉREZ BUSTAMANTE & PONCE | Diego Pérez | Juan Manuel Marchán
1. ¿Qué tendencias principales anticipa que darán forma al panorama de M&A en 2026, especialmente en cuanto a las industrias más resilientes y la actividad geográfica en su región?
Diego Pérez, Juan Manuel Marchán (Ecuador): En el caso de Ecuador esperamos mucha actividad en el sector camaronero y en la industria del banano, con un impulso adicional en sectores conexos como alimentación balanceada, empaque, logística, transporte, almacenaje, fertilización y riego, donde prevemos un flujo relevante de operaciones por economías de escala, integración y consolidación de servicios críticos para la cadena.
Durante 2025, Ecuador exportó 1.5 millones de toneladas métricas de camarón, por un valor cercano a los 7 mil millones de dólares, cifras básicamente impulsadas por el crecimiento de la demanda de los mercados de Estados Unidos, Europa y China, sumados a Japón y Rusia. Del lado de la oferta, este boom se explica también por la diversificación de los mercados, la solidez de las estructuras financieras de los productores y por la maduración de las inversiones de años pasados en tecnología, en particular en inteligencia artificial para los procesos de alimentación.
Se espera mucha actividad transaccional en industrias paralelas a la camaronera, como la de alimentación con balanceados, logística, transporte y almacenaje. Este auge también debería traer nuevas líneas de financiamiento e inversiones para lograr mejores economías de escala.
La industria bananera también vive un pináculo especial, pese a retos climáticos y la presencia del Fusarium R4T, mantiene volúmenes y crecimientos que justifican consolidación y modernización en eslabones de empaque, distribución y logística.
Del mismo modo, la confianza que han generado estos picos camaroneros y bananeros han derivado en mayores exportaciones en productos como el cacao, flores frescas, brócoli o pitahaya. Esta situación debería generar una importante tracción transaccional, sobre todo en compra de fincas y negocios de empaque, distribución o logística.
Adicionalmente, anticipamos interés en energías renovables por apertura regulatoria y mayor demanda industrial, así como en minería a partir de proyectos ancla como Cascabel (cobre) y Cangrejos (oro), con operaciones apalancadas por financiamiento especializado. En paralelo, esperamos consolidaciones en seguros, banca y salud, reforzadas por acuerdos comerciales en negociación con socios estratégicos que podrían facilitar mayor flujo de inversiones en educación, consumo y retail.
2. ¿Cómo prevé que los cambios en los marcos regulatorios —específicamente el impacto de nuevos aranceles comerciales y la evolución de las leyes de competencia— afectarán la actividad de M&A transfronteriza en 2026?
Diego Pérez, Juan Manuel Marchán (Ecuador): La Superintendencia de Competencia Económica (SCE), se ha convertido en un actor destacado en el análisis y aprobación de las operaciones sujetas a control en Ecuador. La SCE ha mejorado sus tiempos de aprobación y la calidad de su análisis respecto a posibles problemas de competencia. En general, se espera que una operación de fase 1 (ausencia de consideraciones de competencia) demore entre 3 y 4 meses para aprobación, mientras que una de fase 2, entre 6 y 12 (dependiendo de si se ha impuesto o no condiciones, y si se han negociado).
Cabe destacar que la actual administración de la SCE asumió funciones hace poco más de un año, y hemos observado que, en fase 2, ha intentado imponer condicionamientos que no se alineaban adecuadamente con los problemas de competencia identificados por la propia autoridad, lo que obliga a un manejo anticipado de remedios y compromisos desde etapas tempranas del filing.
Como es conocido, una transacción debe ser notificada obligatoriamente a la SCE para su autorización previa cuando ocurre un cambio de control duradero sobre una de las partes –el target– y se alcanza alguno de los dos umbrales alternativos establecidos en la ley de la materia.
El umbral financiero se mide a partir de la sumatoria del volumen de negocios que la adquirente (y su grupo económico) y el target tienen en Ecuador. Si el valor es superior a 97 millones USD en el año fiscal de 2025, la notificación ante la SCE será obligatoria.
Luego, el umbral de estructura de mercado se mide a partir de la cuota de participación que ostenten los operadores económicos en los mercados donde sus operaciones coincidan (con dimensión ecuatoriana, o una zona dentro de Ecuador). Este umbral se alcanzará cuando el market share conjunto posterior a la transacción es igual o superior al 30% en el mercado relevante. Mientras más altas sean las cuotas de mercado, más probable es que la transacción reciba escrutinio estricto de parte de la SCE o que resulte en una autorización sujeta a condicionamientos. Este umbral se alcanza cuando un traslape horizontal genera una cuota de más del 30% en el mercado relevante, o cuando se adquiere una cuota del 30% o más, independientemente de si la transacción resulta en un reforzamiento de esa participación.
En cuanto al impacto de los aranceles impuestos por Estados Unidos, Ecuador y aquel país han empezado las negociaciones de un acuerdo marco que permita la reducción recíproca de aranceles y otras barreras arancelarias. Entre las obligaciones que debería implementar Ecuador están la simplificación para los trámites de comercio exterior, el reforzamiento de los aspectos de propiedad intelectual incluidos en el Reporte Especial 301 del United States Trade Representative, así como la eliminación de ciertas restricciones a la publicidad de productos y servicios. Este acuerdo va a permitir mayor flujo comercial entre los dos países y, seguramente, la consolidación de operaciones de M&A, en particular de objetivos ecuatorianos, en especial en las industrias de educación, consumo y retail. Del mismo modo, durante 2026 esperamos seguir viendo consolidaciones en industrias como seguros, banca y salud.
3. Dadas las condiciones económicas proyectadas para 2026, ¿qué factores (como la estabilización de las tasas de interés o el cumplimiento de criterios ESG) espera que influyan más en las valuaciones de las empresas?
Diego Pérez, Juan Manuel Marchán (Ecuador): Ecuador, con el dólar de los Estados Unidos como moneda de curso legal, vio una considerable baja en las tasas de interés durante 2025 (con la tasa activa referencial en torno al 9% y la tasa pasiva referencial en las vecindades del 7%). Esta mejora se dio por los mayores índices de liquidez en la economía y la reducción en la necesidad de la banca por captar recursos, acompañada por un índice de inflación de 1.05% anual a noviembre.
Del mismo modo, Ecuador empieza 2026 con un nivel de riesgo país por debajo de los 500 puntos. El Banco Central del Ecuador estima un crecimiento del 2.6% de la economía en 2026 y una posible vuelta al mercado de bonos durante el primer semestre del año.
Estos indicadores positivos seguramente deriven en la mejora de las valoraciones de los targets ecuatorianos, junto con mejores condiciones de financiamiento externo para operaciones de M&A. También deberían traer mayor predictibilidad en los regímenes contractuales y la simplificación de los procesos de negociación.
En cuanto al análisis y exigencia de criterios de ESG, hemos visto una baja o estabilización de los requerimientos, fundamentalmente por razones políticas. Sin embargo, estas condiciones pueden volverse exigible en transacciones de M&A en las que haya presencia de organismos multilaterales o internacionales, ya sea en aspectos de financiamiento o garantía.
4. ¿De qué manera la estandarización de la IA y la transformación digital continuarán impulsando las estrategias de M&A en 2026, especialmente en sectores como salud, finanzas y tecnología?
Diego Pérez, Juan Manuel Marchán (Ecuador): Esperamos que los clientes y las compañías objetivo (los targets) sigan invirtiendo en aplicación de tecnologías de inteligencia artificial y transformación digital en sus procesos. Del mismo modo, hemos visto que ciertos asesores de M&A continúan invirtiendo en el uso de tecnologías para la implementación de procesos de debida diligencia, formulación de contratos, aplicación de estándares y cláusulas de mercado y generación de acuerdos accesorios.
También creemos que las compañías que hayan podido crear eficiencias y economías de escala basadas en el uso de inteligencia artificial sean más atractivas para la recepción de capitales extranjeros.
El impacto de la inteligencia artificial y la transformación digital es hoy una realidad palpable, con una incidencia crítica en los siguientes sectores: Finanzas (Fintech y Banca Tradicional), Salud (HealthTech) y Tecnología.
En el ámbito financiero, el sector lidera la actividad de M&A a través de la adquisición e impulso de Fintechs especializadas. Esta tendencia ha consolidado plataformas de pagos y microcréditos que integran modelos de scoring crediticio basados en IA. Por su parte, la industria de la salud ha evolucionado de la simple digitalización de expedientes hacia la medicina predictiva; actualmente, los grandes grupos hospitalarios están absorbiendo centros técnicos que operan con algoritmos de triaje y diagnóstico preventivo estandarizados. Finalmente, el sector tecnológico se orienta hacia la consolidación de infraestructura —como evidencia la reciente transacción entre Millicom y Movistar— y vemos una ventana de oportunidad para que empresas de ciberseguridad participen en procesos de venta o integración regional.
5. ¿Qué cambios prevé en las opciones de financiamiento y estructuras de los acuerdos para 2026, particularmente respecto al rol del crédito privado y el uso de earn-outs para cerrar brechas de valuación?
Diego Pérez, Juan Manuel Marchán (Ecuador): No anticipamos cambios de las tendencias de financiamiento o estructuras de acuerdos para 2026 salvo, quizá, por una prevalencia por acuerdos de activos (assetdeals) en vez de adquisiciones de acciones. Creemos que pudiera haber una tendencia hacia las adquisiciones de activos por varias razones: a) Porque permiten manejar de mejor modo las situaciones de contingencia, en especial en materia tributaria, laboral (jubilaciones) y ambiental; b) Permite separar activos improductivos; c) Podría tener ventajas tributarias, cuando se trata de ventas de activos y pasivos.
Vista la relativa estabilidad de la economía que se espera para 2026, la baja inflación, tasas estables y crecimiento moderado, sí esperamos la implementación de más estructuras de earn outs que pudieran actuar como plataformas de valor para acercar las expectativas de valuación de las partes, alinear intereses entre compradores y vendedores y facilitar la negociación e implementación de acuerdos de accionistas (SHAs). La ausencia de inflación en Ecuador, la estabilidad de las tasas de interés y el moderado crecimiento de la economía pueden ser buenos incentivos para negociar modelos de earn outs.
ESPAÑA | PÉREZ-LLORCA | Iván Delgado
1. ¿Qué tendencias principales anticipa que darán forma al panorama de M&A en 2026, especialmente en cuanto a las industrias más resilientes y la actividad geográfica en su región?
Iván Delgado (España): En 2026 anticipamos que energía e infraestructura continuarán liderando la actividad de M&A, impulsadas por la transición energética y la necesidad de inversión en electrificación, redes, almacenamiento y soluciones emergentes vinculadas a la descarbonización. En paralelo, el private equity seguirá siendo un impulsor clave, especialmente en activos estratégicos y plataformas con flujos de caja estables.
También esperamos un crecimiento sostenido en tecnología, con dinamismo particular en IA, ciberseguridad y gestión de datos, impulsado tanto por la innovación como por un marco regulatorio europeo cada vez más definido. Sectores como salud y ciertas áreas de defensa y seguridad continuarán siendo resilientes por su naturaleza estratégica y por tendencias estructurales de demanda. Además, las compañías con fuerte foco en sostenibilidad y ESG tenderán a beneficiarse de un mejor acceso a capital y primas de valuación.
Prevemos un ciclo favorable en el sur de Europa, con España y Portugal como mercados atractivos para inversores internacionales, y oportunidades significativas en América Latina, especialmente en México y Colombia, jurisdicciones en las que hemos estado operando desde 2024 y 2025, respectivamente. También seguimos de cerca los desarrollos en Venezuela, ya que pueden ser relevantes para nuestras operaciones regionales.
2. ¿Cómo prevé que los cambios en los marcos regulatorios —específicamente el impacto de nuevos aranceles comerciales y la evolución de las leyes de competencia— afectarán la actividad de M&A transfronteriza en 2026?
Iván Delgado (España): La regulación seguirá siendo un impulsor importante del M&A transfronterizo en 2026. Las autoridades de competencia, especialmente en Europa, continuarán ampliando su foco más allá de cuotas de mercado tradicionales, incorporando análisis de innovación, datos, efectos sobre ecosistemas digitales y dinámicas de plataformas, lo que probablemente implique procesos de revisión más complejos y tiempos de implementación más largos.
Al mismo tiempo, posibles ajustes a políticas comerciales, incluyendo aranceles y medidas sectoriales de protección, añadirán incertidumbre en industrias específicas y reforzarán la necesidad de analizar en detalle cadenas de suministro, exposición a riesgos comerciales y estrategias de nearshoring. Esto se ve agravado por un mayor escrutinio de la inversión extranjera directa (FDI) en sectores críticos y por el impacto de nueva regulación digital europea, incluyendo IA, en transacciones tecnológicas.
Este entorno trae desafíos, pero también favorece a quienes anticipan el riesgo regulatorio, estructuran bien las transacciones y gestionan con rigor los procesos de autorización.
3. Dadas las condiciones económicas proyectadas para 2026, ¿qué factores (como la estabilización de las tasas de interés o el cumplimiento de criterios ESG) espera que influyan más en las valuaciones de las empresas?
Iván Delgado (España): En 2026, las valuaciones estarán impulsadas principalmente por el costo de capital, la calidad y visibilidad del flujo de caja, así como por el riesgo regulatorio y geopolítico. Si se consolida la estabilización de tasas, el mercado podría ver una recuperación gradual, aunque probablemente en un entorno en el que los inversores mantendrán disciplina y priorizarán modelos de negocio con ingresos recurrentes y márgenes sostenibles. La incertidumbre geopolítica continuará afectando las primas de riesgo en transacciones transfronterizas.
En paralelo, el desempeño ESG se volverá cada vez más significativo, no solo como un criterio reputacional, sino también como un componente de riesgo y de acceso a financiamiento, especialmente frente al aumento de requerimientos de transparencia y reporte en la UE.
Otros factores clave seguirán siendo la resiliencia frente a disrupciones tecnológicas, la solidez en ciberseguridad, la fortaleza del management y la capacidad de ejecución.
4. ¿De qué manera la estandarización de la IA y la transformación digital continuarán impulsando las estrategias de M&A en 2026, especialmente en sectores como salud, finanzas y tecnología?
Iván Delgado (España): La inteligencia artificial y la transformación digital continuarán siendo un impulsor central del M&A en 2026, pero con un matiz: la IA pasará de ser una ventaja táctica a posicionarse como un elemento estructural de competitividad. Muchas compañías buscarán adquisiciones para incorporar capacidad tecnológica, talento, propiedad intelectual y acceso a datos, acelerando el time-to-market frente al desarrollo interno.
En salud, el foco continuará en tecnologías aplicadas a diagnósticos, eficiencia operativa y gestión predictiva, con un fuerte énfasis en cumplimiento regulatorio y manejo de datos sensibles. En finanzas, veremos un impulso en adquisiciones de fintechs y proveedores tecnológicos vinculados a pagos, automatización y prevención de fraude. Y en tecnología, ciberseguridad, gobernanza de datos, software especializado y activos cloud continuarán siendo clave, donde el due diligence de propiedad intelectual, licencias, datasets y cumplimiento regulatorio será decisivo.
5. ¿Qué cambios prevé en las opciones de financiamiento y estructuras de los acuerdos para 2026, particularmente respecto al rol del crédito privado y el uso de earn-outs para cerrar brechas de valuación?
Iván Delgado (España): En 2026 esperamos un entorno de fondeo más sofisticado y diversificado. El crédito privado continuará ganando terreno, no solo como alternativa al mercado bancario tradicional, sino también por su capacidad de ofrecer certeza de ejecución, flexibilidad estructural y rapidez de cierre, especialmente en deals impulsados por private equity y transacciones transfronterizas con plazos exigentes.
En paralelo, veremos un mayor uso de estructuras diseñadas para compartir riesgos y cerrar brechas de valuación, como earn-outs, pagos diferidos y equity rollovers, particularmente en sectores donde la visibilidad de ingresos depende de desarrollos tecnológicos o regulatorios.
El contexto de mayor escrutinio regulatorio y volatilidad continuará empujando acuerdos con términos más precisos sobre asignación de riesgos, con foco particular en aspectos como ciberseguridad, cumplimiento digital y continuidad del negocio. En este entorno, diseñar la estructura —y tener la capacidad de anticipar riesgos— será tan significativo como el precio para asegurar el cierre.
MÉXICO | GALICIA ABOGADOS | Manuel Galicia
1. ¿Qué tendencias principales anticipa que darán forma al panorama de M&A en 2026, especialmente en cuanto a las industrias más resilientes y la actividad geográfica en su región?
Manuel Galicia (México): La geopolítica, la tecnología, la regulación y los mercados están atravesando procesos de realineación. Esta situación es la constante que enfrentan los inversionistas y líderes empresariales a nivel internacional y que los obliga a tomar decisiones con un alto grado de incertidumbre.
En México, el entorno político actual es particularmente desafiante. En nuestra experiencia, la paciencia es una virtud esencial en este tipo de situaciones, junto con la capacidad de generar confianza y de seguir buscando soluciones, basadas en la comprensión de las necesidades de las partes interesadas.
De cara a 2026, anticipamos un entorno de M&A selectivo, pero claramente resiliente, marcado por tres fuerzas estructurales: la fragmentación geopolítica, la reconfiguración de las cadenas de suministro y una mayor intervención regulatoria en sectores considerados estratégicos. En este contexto, México destaca, con claridad, como uno de los principales beneficiarios gracias a su profunda integración con Norteamérica, incluso en un escenario de volatilidad global.
Desde una perspectiva sectorial, seguimos viendo fortaleza en industrias con fundamentos de largo plazo, escalabilidad y capacidad de adaptación.
En los sectores inmobiliario, de servicios financieros, tecnología y data-driven business, infraestructura digital (particularmente data centers), energía, ciencias de la vida y plataformas de consumo, el apetito de inversionistas estratégicos y financieros se mantiene sólido. Son sectores alineados con tendencias demográficas y tecnológicas irreversibles, y con capacidad de generar valor aun en ciclos complejos.
El sector inmobiliario ha sido uno de los sectores de mayor crecimiento los últimos años , tanto a nivel industrial, pero sobre todo en el sector turístico.
En el sector de ciencias de la vida y salud, hemos observado una actividad constante de M&A impulsada, principalmente, por dos esquemas: la inversión de fondos de capital privado en grupos hospitalarios consolidados y la adquisición de clínicas pequeñas por parte de grupos corporativos que buscan expandir escala y cobertura. Este dinamismo responde, en buena medida, a las deficiencias estructurales del sistema público de salud, que han abierto espacios claros para la consolidación privada, la profesionalización operativa y la atracción de capital institucional.
En el sector tecnológico, anticipamos cuatro focos muy definidos de actividad. Primero, fintech, con procesos de consolidación en plataformas de pagos y lending. Segundo, plataformas de servicios, que van desde movilidad y hosting hasta servicios profesionales. Tercero, ciberseguridad, donde estamos viendo adquisiciones defensivas ante el aumento de ataques a infraestructura crítica. Y cuarto, soluciones de IA aplicada a manufactura y logística, estrechamente ligadas al nearshoring, con un creciente interés en aplicaciones de Agentic AI.
En estos segmentos, estimamos que los principales compradores serán corporativos norteamericanos en búsqueda de capacidades locales de implementación, fondos de capital privado con presencia regional, y grupos mexicanos con ambición de expansión hacia Latinoamérica. También hemos visto, aunque en menor medida, participación relevante de inversionistas europeos, latinoamericanos y asiáticos.
En términos geográficos, México continuará siendo el principal punto de entrada para la inversión transfronteriza en América Latina, particularmente para capital estadounidense y canadiense, y cada vez más asiático, que busca diversificación de cadenas de suministro y cercanía al mercado de Estados Unidos. En la región, esperamos actividad sostenida en Brasil, Colombia, Chile y ciertas jurisdicciones de Centroamérica, aunque la ejecución será cada vez más dependiente de la claridad regulatoria y la solidez institucional de cada país.
Desde el punto de vista estructural, vemos una clara tendencia hacia carve-outs, inversiones minoritarias y alianzas estratégicas, como respuesta a brechas de valuación, sensibilidades regulatorias y una preferencia creciente por esquemas de reparto de riesgo.
En los últimos meses de 2025, además, observamos un incremento sensible en operaciones de M&A en situación de estrés financiero, particularmente en procesos de Chapter 11 y "ventas 363". Este fenómeno, junto con operaciones "de nicho", como la inversión de General Atlantic en el Club América, confirma que el mercado sigue encontrando oportunidades aún en escenarios complejos.
Desde nuestra perspectiva, en 2026 seguiremos viendo una combinación de M&A estresado, consolidación sectorial y transacciones altamente especializadas. Para quienes entienden el contexto, cuentan con disciplina estratégica y capacidad de ejecución, el entorno no solo es retador, sino profundamente atractivo.
2. ¿Cómo prevé que los cambios en los marcos regulatorios —específicamente el impacto de nuevos aranceles comerciales y la evolución de las leyes de competencia— afectarán la actividad de M&A transfronteriza en 2026?
Manuel Galicia (México): Creemos que en 2026, los factores regulatorios jugarán un papel todavía más central en la estructuración, el calendario y, en muchos casos, en la viabilidad misma de las operaciones de M&A transfronterizas. La reintroducción y expansión de aranceles comerciales, particularmente desde Estados Unidos, junto con una tendencia global hacia un mayor proteccionismo, seguirá influyendo de manera directa en las decisiones de inversión en Latinoamérica.
En la región, y México no es la excepción, los gobiernos se muestran cada vez más celosos de sus industrias estratégicas y de las tecnologías sensibles, mientras que las autoridades de competencia han adoptado interpretaciones más amplias del concepto de conductas anticompetitivas. En la práctica, esto se ha traducido en procesos de autorización más largos y un mayor énfasis en temas de datos, concentración de mercado y consideraciones de interés nacional.
En el caso específico de México, si bien la aplicación regulatoria sigue siendo relativamente funcional, la evolución del entorno judicial e institucional ha llevado a que los inversionistas pongan un mayor foco en la correcta asignación del riesgo regulatorio, en condiciones suspensivas más sofisticadas y en mecanismos de resolución de controversias mejor diseñados. Lejos de inhibir la inversión, esta realidad está redefiniendo la forma en que se estructuran las transacciones, privilegiando adquisiciones escalonadas, participaciones minoritarias, joint ventures y protecciones contractuales más robustas.
En México, el reciente incremento de aranceles a diversos sectores industriales, especialmente respecto de importaciones provenientes de países sin tratados de libre comercio, anticipa mayores costos de integración y presiones sobre las cadenas de suministro, con un impacto más relevante en transacciones con exposición a Asia. En paralelo, el endurecimiento en la aplicación de aranceles y en la verificación de las reglas de origen bajo el TMEC está obligando a inversionistas y compradores estratégicos a poner un mayor énfasis en la trazabilidad del origen, la estructura de las cadenas de suministro y el cumplimiento comercial como parte central del due diligence.
Este entorno se suma a una postura más activa de las autoridades de competencia y a una mayor sensibilidad gubernamental respecto de industrias estratégicas, lo que ha derivado en procesos de autorización más largos y en una asignación más sofisticada del riesgo regulatorio. Lejos de frenar la inversión, esta realidad está redefiniendo la forma de estructurar las transacciones, privilegiando esquemas más flexibles y protecciones contractuales robustas.
En conjunto, anticipamos que el M&A transfronterizo se mantendrá activo en 2026, aunque de forma más selectiva y estratégica. En este entorno, el éxito dependerá de una estrategia regulatoria sofisticada, de un involucramiento temprano y constructivo con las autoridades, y de una lectura fina de las tendencias en política comercial y de competencia, donde la anticipación y la capacidad de estructurar con inteligencia marcarán la diferencia.
3. Dadas las condiciones económicas proyectadas para 2026, ¿qué factores (como la estabilización de las tasas de interés o el cumplimiento de criterios ESG) espera que influyan más en las valuaciones de las empresas?
Manuel Galicia (México): Consideramos que durante los siguientes 12 meses, las valuaciones estarán determinadas menos por modelos financieros agresivos y más por una lectura estratégica del entorno. Si bien esperamos una estabilización relativa de las tasas de interés, el costo del capital se mantendrá por encima de los niveles extraordinarios que vimos en la década pasada. Esto ha cambiado de forma estructural la manera en que compradores e inversionistas evalúan activos: hoy pesan más la visibilidad de flujos, la resiliencia operativa y la calidad del crecimiento que las proyecciones optimistas de expansión.
En México y en Latinoamérica, siguen existiendo brechas de valuación, pero éstas ya no responden únicamente a diferenciales de tasas. Cada vez más, la percepción de estabilidad, previsibilidad regulatoria y estado de derecho se convierte en uno de los principales determinantes del precio. En un entorno geopolítico fragmentado, los inversionistas asignan valor, o descuento, en función de la capacidad de una jurisdicción y de una empresa para operar con certidumbre en el tiempo.
En cuanto a ESG y gobierno corporativo, estos factores continúan integrándose en los modelos de valuación y en los procesos de due diligence, tal como lo vimos a lo largo de 2025, tanto en transacciones como en financiamientos. Los reportes medibles, objetivos y consistentes en materia de cumplimiento, cadena de suministro, protección de datos y manejo de riesgos siguen influyendo en el precio y, sobre todo, en la estructura de las operaciones. Sin embargo, el contexto ha cambiado. La postura crítica de la administración estadounidense frente a los criterios ESG y, en paralelo, la decisión de la Unión Europea de diluir y posponer ciertas obligaciones mediante el Omnibus Simplification Package, nos lleva a anticipar que en 2026 los aspectos ESG seguirán siendo relevantes, pero sin la centralidad que tuvieron en el periodo 2019–2024.
En México, un capítulo particularmente sensible es el sector tecnológico, donde las valuaciones estarán fuertemente influenciadas por la transformación regulatoria. Cambios en materia de privacidad, competencia económica y la creación de una nueva Agencia de Transformación Digital y de Telecomunicaciones que reporta directamente al Ejecutivo, así como regulaciones que obligan a interconectar bases de datos con autoridades de seguridad y fiscales, generan presiones operativas que los inversionistas ya están descontando. Al mismo tiempo, existe una prioridad clara del Ejecutivo y el Legislativo en regular ciberseguridad e IA, en un mercado que enfrenta altos niveles de ciberdelito y, paradójicamente, recibe inversión significativa en data centers, nube y soluciones de IA.
Desde el ángulo de competencia, el escrutinio más intenso en mercados digitales, particularmente fintech y telecomunicaciones, así como la entrada de nuevos reguladores, refuerza la tendencia a estructurar operaciones con mayor cautela. En este contexto, no sorprende que veamos una preferencia creciente por joint ventures, inversiones parciales y esquemas de control compartido, especialmente en sectores o activos considerados sensibles.
En síntesis, hacia 2026 las valuaciones no estarán definidas por un solo factor, sino por la capacidad de las empresas de demostrar solidez financiera, gobernanza creíble y adaptabilidad regulatoria. Quienes logren hacerlo no solo protegerán valor, sino que estarán en posición de capturar primas frente a sus pares en un mercado cada vez más selectivo y estratégico.
4. ¿De qué manera la estandarización de la IA y la transformación digital continuarán impulsando las estrategias de M&A en 2026, especialmente en sectores como salud, finanzas y tecnología?
Manuel Galicia (México): Hacia 2026, la transformación digital y la estandarización progresiva de la IA seguirán siendo uno de los principales ejes estratégicos en M&A, no como una narrativa aspiracional, sino como un factor concreto de creación, y protección, de valor.
La IA debe entenderse desde dos ópticas complementarias: como industria en sí misma y como herramienta transversal que redefine la forma de operar de prácticamente todos los sectores.
Como industria, anticipamos una actividad significativa de M&A en todo el ecosistema digital y de IA: desde centros de datos e infraestructura tecnológica, hasta start-ups y compañías con plataformas escalables y activos de datos propietarios. En este frente, México y la región continúan ganando relevancia como mercados de implementación, no solo de desarrollo teórico, lo cual es especialmente atractivo para compradores estratégicos y fondos con enfoque regional.
Como herramienta, la IA y la digitalización están llamadas a simplificar procesos, reducir costos y disminuir barreras de entrada. Esto explica por qué, en sectores como salud, servicios financieros, fintech y tecnología, quienes adquieren priorizan targets con capacidades probadas de automatización, analítica avanzada y uso responsable de datos. En este entorno, la tecnología deja de ser un diferenciador opcional y se convierte en un requisito.
En salud, la tendencia es clara y creciente. La implementación de IA en desarrollo de medicamentos, estudios clínicos y prestación de servicios médicos se ha vuelto una constante, y todo indica que se intensificará en los próximos años. Desde una perspectiva de M&A, esto abre la puerta no solo a adquisiciones tradicionales, sino a esquemas más sofisticados, como la compra de tecnología desarrollada específicamente para un operador mediante contratos de obra por encargo, licencias de largo plazo o integraciones estratégicas.
En finanzas y fintech, observamos tres focos muy definidos de actividad: (i) plataformas de atención al cliente y automatización de procesos para banca y retail; (ii) soluciones de análisis de datos orientadas al cumplimiento regulatorio y la prevención de fraude; y (iii) tecnología aplicada a logística y gestión de inventarios vinculada al nearshoring. En particular, existe un fuerte interés por motores de scoring crediticio y detección de fraude entrenados con datos locales, así como por soluciones ya probadas en clientes reales.
Este fenómeno también está generando dos tipos de operaciones cada vez más frecuentes: por un lado, (i) acqui-hires de equipos técnicos especializados que han desarrollado modelos internos; por el otro, (ii) la adquisición de soluciones verticales ya implementadas en mercados locales. En manufactura, por ejemplo, destacan las soluciones de mantenimiento predictivo y optimización de inventarios, directamente alineadas con la estrategia de relocalización.
Desde el punto de vista institucional, México ha comenzado a delinear principios judiciales y regulatorios para el uso ético y responsable de la IA, enfatizando la transparencia, la supervisión humana y la protección de datos. Esta normalización gradual, sin desplazar la toma de decisiones humanas, contribuye a un entorno más predecible para la inversión en empresas que tienen integrada la IA.
En términos de ejecución de M&A, todo lo anterior se traduce en procesos de due diligence más especializados, un mayor énfasis en la propiedad y el uso de datos, en las limitaciones de protección de información e IP, y en cómo las herramientas de IA operan dentro de marcos regulatorios específicos. En 2026, el valor no estará en "tener IA", sino en saber usarla, escalarla y administrarla correctamente.
5. ¿Qué cambios prevé en las opciones de financiamiento y estructuras de los acuerdos para 2026, particularmente respecto al rol del crédito privado y el uso de earn-outs para cerrar brechas de valuación?
Manuel Galicia (México): Hacia 2026, las opciones de financiamiento y las estructuras de los acuerdos seguirán reflejando un entorno que privilegia la prudencia, la flexibilidad y la sofisticación financiera. En este contexto, el crédito privado continuará ganando protagonismo como uno de los principales motores del M&A en México y en la región, particularmente ante una banca tradicional más selectiva y un acceso desigual a los mercados de capitales.
Estamos viendo, y esperamos ver con mayor frecuencia, estructuras de crédito privado internacional, principalmente de fondos estadounidenses con apetito por la región, complementadas por capital privado regional. Este capital no solo financia adquisiciones, sino que cada vez más participa en esquemas estratégicos como loan-to-own, que permiten tomar exposición gradual a activos de calidad en escenarios de estrés o de transición operativa. La limitada participación de la banca local, especialmente en transacciones tecnológicas por la dificultad de valorar activos intangibles, abrirá oportunidades claras para inversionistas dispuestos a asumir ese análisis con mayor profundidad.
En paralelo, las estructuras de los acuerdos están evolucionando para cerrar brechas de valuación en un entorno de alta incertidumbre. Herramientas como earn-outs, pagos diferidos, financiamiento del vendedor e inversiones escalonadas se han convertido en mecanismos habituales para alinear expectativas entre compradores y vendedores con visiones distintas sobre crecimiento, riesgos regulatorios o ritmo de adopción tecnológica. Más que excepciones, estas fórmulas son ya parte del nuevo estándar de mercado.
También observamos un crecimiento sostenido en inversiones minoritarias y participaciones no controladoras, impulsadas tanto por restricciones regulatorias como por una preferencia explícita de los inversionistas por compartir riesgos en sectores complejos o sensibles. Estas estructuras permiten capturar el potencial de crecimiento, al tiempo que se limita la exposición a incertidumbres institucionales o de gobierno corporativo.
En sectores intensivos en tecnología, los acuerdos incorporan cada vez más protecciones contractuales específicas: garantías sobre la continuidad de licencias de software de terceros, particularmente en infraestructura de nube, esquemas de indemnización cruzada por errores o mal uso de herramientas de IA, y cláusulas de salida y transición tecnológica significativamente más complejas. Esto responde a una realidad en la que tanto compradores como vendedores pueden ser responsables, directa o indirectamente, de incumplimientos regulatorios derivados del uso de tecnología avanzada.
En síntesis, 2026 favorecerá operaciones bien capitalizadas, cuidadosamente estructuradas y basadas en supuestos realistas. El M&A exitoso será aquel que se conciba no como un evento aislado, sino como una relación estratégica de largo plazo, donde el financiamiento, la estructura y la gobernanza son tan relevantes como el negocio en sí.
PARAGUAY | BERKEMEYER | Antonio Villa Berkemeyer | Hugo Alexander Berkemeyer
1. ¿Qué tendencias principales anticipa que darán forma al panorama de M&A en 2026, especialmente en cuanto a las industrias más resilientes y la actividad geográfica en su región?
Antonio Villa Berkemeyer, Hugo Alexander Berkemeyer (Paraguay): Paraguay ingresa a 2026 como un mercado estructuralmente más maduro tras sus dobles mejoras soberanas a grado de inversión —Moody’s a Baa3 (julio de 2024) y S&P a BBB- con perspectiva estable (diciembre de 2025)— lo que comprime la prima de riesgo país, reduce el costo de capital y respalda valuaciones más altas de activos en sectores regulados y generadores de caja. Este entorno está catalizando un giro desde operaciones oportunistas de alto rendimiento hacia adquisiciones estratégicas por parte de actores globales y regionales, integrando activos paraguayos en cadenas de valor transfronterizas.
Sectorialmente, la actividad de M&A más resiliente debería converger en torno a cuatro motores. El primero es el motor del "nexo energía–digital", que se acelera a medida que Paraguay pivota de exportar energía a alojar infraestructura de IA/nube intensiva en energía —ilustrado por despliegues a gran escala como HIVE Digital y X8Cloud— lo que sustenta transacciones en offtake de energía, tierras e infraestructura de datos. Agronegocio, como segundo motor, continúa industrializándose, con productores y procesadores de proteínas consolidándose para capturar economías de crush-spread; la expansión avícola de JBS es un indicador para mayores roll-ups en faena, plantas de alimento balanceado y la cadena de frío. El tercer motor es la convergencia banca–fintech, y los challengers digitales están impulsando a incumbentes a adquirir capacidades o escala, tendencia reforzada por estándares de capital y la entrada de financiamiento de desarrollo (p.ej., financiamiento de DFC), lo que amplía capacidad de balance para adquisiciones selectivas de portafolios. Forestación y mercados de carbono son el cuarto motor que atrae capital institucional mediante modelos de "retorno apilado" (madera, créditos de carbono, apreciación de tierras), con plataformas especializadas convirtiéndose en targets a medida que se operacionaliza la regulación de carbono.
Geográficamente, si avanza la integración UE-Mercosur, podría reforzar el interés estratégico europeo en activos industriales paraguayos y de procesamiento agroindustrial para cadenas de suministro del Mercado Único; en paralelo, el nearshoring de fabricantes brasileños continúa respaldando un pipeline constante de M&A industrial basado en maquila. La consolidación bancaria (p.ej., Ueno–Visión) y combinaciones potenciales entre instituciones de nivel medio también apuntan a deals posteriores de portafolio y plataforma en servicios financieros. En paralelo, Paraguay modernizó su régimen de maquila (Ley 7547/2025) y creó un régimen específico de ensamblaje tecnológico (Ley 7546/2025), ambos reforzando las tesis de nearshoring. El Registro Unificado Nacional (RUN) mejora la certeza sobre propiedad y garantías para roll-ups industriales brownfield.
2. ¿Cómo prevé que los cambios en los marcos regulatorios —específicamente el impacto de nuevos aranceles comerciales y la evolución de las leyes de competencia— afectarán la actividad de M&A transfronteriza en 2026?
Antonio Villa Berkemeyer, Hugo Alexander Berkemeyer (Paraguay): La modernización regulatoria en 2025–2026 mejora materialmente la certeza de ejecución, al tiempo que eleva la sofisticación de cumplimiento. La nueva Ley del Mercado de Valores y Productos (Ley 7572/2025) exige acciones desmaterializadas anotadas en cuenta para sociedades anónimas abiertas, habilitando liquidaciones delivery-versus-payment, introduce mecanismos de protección de minorías y squeeze-outs que habilitan take-privates más limpios, e incorpora activos tokenizados/digitales bajo supervisión —cada uno un impulso directo a la mecánica de deals transfronterizos y claridad de valuación—. Complementariamente, la Ley del Sistema de Pagos (Ley 7503/2025) amplía la supervisión del Banco Central a proveedores privados de servicios de pago (SIPAP 2.0), refuerza la firmeza (finality) y habilita outsourcing transfronterizo —parámetros que modelan el M&A fintech y la integración post-fusión—. En paralelo, el nuevo Régimen de Incentivos Fiscales (Ley 7548/2025) migra desde incentivos amplios a beneficios focalizados para sectores como electromovilidad, tecnología y forestación sostenible, respecto de la transferibilidad y continuidad de beneficios tributarios al signing/closing.
El control de concentraciones ha madurado: CONACOM está haciendo cumplir estrictamente la obligación de standstill (riesgo de gun-jumping), aplicando criterios más sofisticados de definición de mercado (especialmente para ecosistemas digitales en finanzas/fintech) y extendiendo plazos en sectores concentrados como frigoríficos, banca y pagos —factores que requieren convenios pre-cierre precisos y asignación de riesgo regulatorio en SPAs—. Desde septiembre de 2025, una notificación de dos carriles (ordinaria/simplificada) ha reducido la carga y el tiempo hasta la autorización para deals de bajo riesgo, preservando la capacidad de la autoridad de escalar revisiones.
3. Dadas las condiciones económicas proyectadas para 2026, ¿qué factores (como la estabilización de las tasas de interés o el cumplimiento de criterios ESG) espera que influyan más en las valuaciones de las empresas?
Antonio Villa Berkemeyer, Hugo Alexander Berkemeyer (Paraguay): Las valuaciones reflejarán la compresión de rendimientos asociada al grado de inversión de Paraguay y su macro estable. A medida que la curva soberana se estrecha, caen las tasas libres de riesgo en modelos DCF, re-rateando estructuralmente al alza activos estables y regulados (distribución de energía, autopistas con peaje, telecomunicaciones) y estrechando los descuentos históricos de valuación frente a pares vecinos. Proyecciones macro de crecimiento del PIB de 3,7–4,0%, ancladas en 3,5% de inflación, y una meta de déficit fiscal de 1,5% del PIB en 2026 sostienen visibilidad de ingresos, reducen fricciones de indexación inflacionaria en contratos y respaldan financiamiento local de mayor plazo en moneda local, lo que mejora IRRs de equity en modelos de adquisición. El impulso de mercados de capitales locales respalda esto: se proyecta que los volúmenes de negociación de 2025 superen USD 7.000 millones, apoyados por la ley unificada de mercado de capitales y mejores estándares de divulgación.
ESG y cumplimiento se reflejarán en precio de manera más explícita en sectores agro/forestales y data-driven. Marcos de carbono y un registro digital nacional (Ley 7190/23 y Decreto 3369/25) crean activos de carbono bancables, que aumentan valuaciones de tierras y forestación mediante flujos de caja adicionales por créditos; los compradores incorporarán en el precio riesgos de integridad y permanencia bajo el Artículo 6. Para exportaciones a la UE, el cumplimiento de deforestación es un gating item duro, haciendo que las "auditorías de deforestación" sean centrales en la diligencia y valuación para targets de agronegocio y forestación. En tecnología y servicios, obligaciones de datos personales tipo GDPR bajo la Ley 7593/2025 elevan gobernanza de datos y ciberseguridad a determinantes de valuación, tratándose el incumplimiento como un elemento de ajuste de precio y/o sujeto a escrows indemnizatorios.
4. ¿De qué manera la estandarización de la IA y la transformación digital continuarán impulsando las estrategias de M&A en 2026, especialmente en sectores como salud, finanzas y tecnología?
Antonio Villa Berkemeyer, Hugo Alexander Berkemeyer (Paraguay): Las dinámicas "power-to-compute" son centrales para la estrategia. Los despliegues de IA/nube aprovechan la abundante hidroenergía de bajo costo de Paraguay para localizar cómputo, lo que estimula M&A en interconexión tierra/energía, data centers e infraestructura digital adyacente; estos deals dependen de certeza de offtake, permisos ambientales y cumplimiento de soberanía de datos. Entre los casos emblemáticos tempranos se incluyen el programa hyperscale de X8Cloud y la expansión de HIVE Digital, que están catalizando adquisiciones bolt-on de sitios conectados a energía. En servicios financieros, challengers digitales e incumbentes utilizarán adquisiciones para acelerar time-to-market en pagos, lending y capacidades de embedded finance en un contexto de estándares de capital y mayor escrutinio de ecosistemas de datos por CONACOM.
Salud y agritech deberían ver consolidación focalizada alrededor de IA aplicada. En agronegocio, distribuidores de insumos y concesionarios de maquinaria están adquiriendo plataformas de agricultura de precisión para empaquetar "semillas + software", con diligencia centrada en titularidad de IP, procedencia de datos de entrenamiento y exposición regulatoria de flujos de datos. Alianzas como Agrotec–DigiFarmz ilustran la jugada "distribución + analítica" que compradores estratégicos probablemente repliquen. Más ampliamente, el impulso de digitalización de Paraguay y el reconocimiento bajo la ley de valores de activos tokenizadoscrean perímetros regulatorios más claros para M&A tecnológico, reduciendo primas de riesgo por zonas grises y facilitando estructuras contractuales alineadas con estándares internacionales. La Ley de Arbitraje 2025 (Ley 7561/2025) mejora adicionalmente la certeza de ejecución al limitar la intervención judicial, habilitar medidas cautelares y eliminar el exequátur para laudos domésticos —características que mejoran los marcos de resolución de disputas en transacciones—.
5. ¿Qué cambios prevé en las opciones de financiamiento y estructuras de los acuerdos para 2026, particularmente respecto al rol del crédito privado y el uso de earn-outs para cerrar brechas de valuación?
Antonio Villa Berkemeyer, Hugo Alexander Berkemeyer (Paraguay): El financiamiento se está diversificando más allá de las restricciones de deuda bancaria tradicional. Límites de single-borrower en bancos locales mantienen ajustada la capacidad de balance para grandes adquisiciones, atrayendo crédito privado (unitranche/mezzanine) y financiamiento de desarrollo para cubrir tamaño y certeza de ejecución en LBOs y transacciones de crecimiento. Aprobaciones recientes de DFC para bancos paraguayos también han incrementado la capacidad de crédito de mediano plazo que puede combinarse con crédito privado a nivel Holdco u Opco. La nueva ley de valores mejora la flexibilidad de colaterales, incluyendo prendas sobre flujos de caja y activos digitales, lo que expande opciones de financiamiento garantizado para sponsors y estratégicos.
En estructuración, los earn-outs se han vuelto estándar para reconciliar proyecciones optimistas de vendedores con escenarios conservadores de compradores —comúnmente 60–70% cash al cierre con 30–40% contingente a EBITDA o ingresos durante 24–36 meses— con cronogramas detallados para evitar disputas sobre tratamientos contables. Los completion accounts siguen siendo prevalentes, mientras que mecanismos locked-box ganan terreno en subastas competitivas a medida que mejora la calidad de auditoría bajo requisitos estatutarios modernizados. En diligencia, los compradores están ampliando alcances de red flags para incluir cumplimiento de privacidad de datos (Ley 7593/2025), verificaciones de deforestación vinculadas a EUDR, verificación de incentivos preexistentes preservados bajo disposiciones transitorias, y confirmación de continuidad de beneficios bajo la nueva Ley 7548/2025— cada uno cada vez más ligado a ajustes de precio, escrows o indemnidades especiales.
PERÚ | REBAZA, ALCÁZAR & DE LAS CASAS | Alberto Rebaza | Rafael Lulli
1. ¿Qué tendencias principales anticipa que darán forma al panorama de M&A en 2026, especialmente en cuanto a las industrias más resilientes y la actividad geográfica en su región?
Alberto Rebaza, Rafael Lulli (Perú): En Perú, el 2025 cerró con un mercado peruano de M&A más moderado en volúmenes frente a 2024, pero con muchos procesos activos y una tendencia a la reconfiguración de portafolios, lo que deja un pipeline muy selectivo para el 2026. Los sectores más relevantes en el 2025, y que anticipamos continuarán en la mira de los inversionistas, fueron por amplio margen el sector energía (promovido por los esfuerzos de transición energética), minería, infraestructura, consumo y fintech. Vemos también una tendencia general (específicamente, de los PE) a la reducción de volumen de deals pero mayor movilización de capital, lo que apunta a una mayor selectividad y tickets más grandes en activos de calidad. El Perú no es la excepción a estas tendencias, las cuales consideramos que se mantendrán en 2026, pues la incertidumbre política y regulatoria de la región, la volatilidad cambiaria y el acceso a tasas aun relativamente altas, obligan al inversionista a ser más cauteloso y selectivo. En ese sentido, prevemos un año marcado por operaciones de gran escala, considerando la cantidad de dry powder aún disponible en el mercado (se estima en más de 2 billones de dólares a fines de 2025), y con estructuras creativas, ya sea a través de mecanismos de earn-out o adquisiciones parciales o coinversiones. En el país, hemos visto que muchos inversionistas deciden adquirir parcialmente una compañía para "correr la ola" de incertidumbre política y/o económica junto con el accionista local.
El Perú mantiene un rol relevante en el rubro de M&A - especialmente en minería, energía y consumo y fintech- dentro de portafolios regionales; y desde el país se han estructurado múltiples operaciones cross borderpor parte de grupos peruanos. En paralelo, ha servido como puerta de entrada para algunos inversionistas internacionales que inician su exploración en América Latina, en un entorno regulatorio amigable con el capital extranjero y ubicación geográfica estratégica. Sin embargo, en el marco de un contexto electoral imprevisible en el primer semestre del 2026, prevemos una ralentización de las transacciones en curso o las que estaban por iniciar, que tenderá a pivotear en el segundo semestre en sintonía con los resultados electorales. Ante dicha situación, prevemos que los vendedores de activos locales priorizarán este tiempo para realizar una preparación exhaustiva de sus activos (datos de calidad, narrativa de valor, e integración de ESG) antes de salir al mercado, proponer estructuras de precio contingente para cerrar brechas de valor y realizar una gestión anticipada de aprobaciones regulatorias (p.ej., en asuntos antitrust).
Esperamos que los siguientes sectores sean los más dinámicos en este 2026: Energía: el interés en proyectos de energía renovable continúa en aumento, especialmente solar y eólica, sin descartar operaciones en energía tradicional, que siguen representando transacciones relevantes, como consecuencia de portafolios en rotación y el apetito de fondos y estratégicos. Minería: permanece como uno de los principales motores del M&A en Perú, sostenido por el atractivo precio de los metales, tanto en operaciones de control, como por joint ventures y adquisiciones parciales, especialmente en cobre y minerales estratégicos. Infraestructura: La puesta en marcha y la integración del Puerto de Chancay y proyectos logísticos de gran envergadura inducen a la inversión y compra de activos y plataformas en el país. Educación: Fondos ya entraron en 2025 y prevén continuidad en 2026, con foco en plataformas escalables y profesionalizadas. Salud: muestra un crecimiento sostenido en número de transacciones, principalmente en clínicas privadas, laboratorios y servicios médicos especializados. Agroindustria: mantiene un flujo constante de inversión extranjera, particularmente de fondos de EE. UU. y Europa, con operaciones estructuradas vía equity o joint ventures, especialmente en regiones como Ica, Piura y La Libertad.
2. ¿Cómo prevé que los cambios en los marcos regulatorios —específicamente el impacto de nuevos aranceles comerciales y la evolución de las leyes de competencia— afectarán la actividad de M&A transfronteriza en 2026?
Alberto Rebaza, Rafael Lulli (Perú): En el Perú, no prevemos un impacto negativo significativo – en términos comparativos – vinculado a nuevas políticas arancelarias, pero ciertamente las disrupciones de las mismas en el mercado internacional sí altera el pricing y la estructura de las operaciones de M&A en el país. Dichas políticas generan distorsiones en el valor del activo, especialmente si este depende sustancialmente de equipos, maquinaria o insumos importados (lo que en el Perú suele concentrarse en el sector minero, energético, agroindustrial o de confección de productos de valor agregado). En ese sentido, prevemos que la negociación de las transacciones de M&A se centrará en la definición de mecanismos de earn-outs y true-up atados a márgenes o EBITDA, o ajustes de precio cuando la exposición sea material. Asimismo, será necesario realizar procesos de due diligence más exhaustivos para identificar la exposición del activo a las políticas arancelarias relevantes y evaluar alternativas de proveedores. También vemos un potencial re-perfilamiento de las cláusulas MAC estándar, poniendo énfasis en cambios en el comercio exterior y/o en políticas comerciales, lo que cobra especial relevancia en el Perú, donde los tiempos de ejecución de las transacciones ha ido incrementando como consecuencia de las autorizaciones antitrust.
En paralelo, la integración comercial del Perú -a través del CPTPP y de sus acuerdos con Estados Unidos y la Unión Europea- sigue facilitando operaciones cross border, particularmente en cadenas exportadoras que aprovechan preferencias y acumulación de origen. En este marco, la regulación y previsibilidad que otorgan estos tratados se consolidan como factores clave para sostener la inversión extranjera, aun en un contexto de estándares más estrictos y mayor exigencia de cumplimiento.
Por el lado de la evolución de las leyes de competencia en el país, luego de cinco (5) años de vigencia de la Ley de Control Previo de Operaciones de Concentración Empresarial en Perú, tanto inversionistas locales como extranjeros han incorporado el requisito de autorización previa de INDECOPI como parte estándar del proceso de cierre de M&A, reduciendo la percepción de incertidumbre regulatoria. Las solicitudes recibidas por la Comisión de Defensa de la Libre Competencia (CLC) corresponden a más de 13 sectores económicos, entre estos, los sectores de minería, salud, telecomunicaciones, entre otros. En esa misma línea, la experiencia de los primeros años demuestra que este control no ha constituido un obstáculo insalvable, puesto que, al 31 de diciembre de 2025, únicamente se ha denegado una (1) solicitud desde la entrada en vigor de la ley.
El INDECOPI se ha caracterizado por ser un organismo ordenado, técnico y previsible. En ese sentido, conforme revise las diversas solicitudes que se presentan anualmente para su aprobación, consideramos que continuará avanzando en la mejora de la eficiencia y la celeridad de los procesos de autorización. Sin embargo, en Perú hoy podemos decir que la maduración del régimen de control previo ha contribuido a generar mayor confianza entre inversionistas extranjeros, quienes hoy incorporan el análisis de competencia como una variable gestionable más que como un riesgo disruptivo.
3. Dadas las condiciones económicas proyectadas para 2026, ¿qué factores (como la estabilización de las tasas de interés o el cumplimiento de criterios ESG) espera que influyan más en las valuaciones de las empresas?
Alberto Rebaza, Rafael Lulli (Perú): La normalización gradual de la política monetaria por parte de bancos centrales como la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) y el Banco Central Europeo (BCE) continuará influyendo en el costo del financiamiento global durante 2026. Si bien los ciclos de alzas agresivas observados entre 2022 y 2023 han quedado atrás, los organismos internacionales coinciden en que las tasas de interés se mantendrán en niveles estructuralmente más altos que el promedio pre-pandemia, lo que seguirá impactando el costo de capital y, en consecuencia, las valuaciones empresariales. Este entorno fomenta una mayor disciplina financiera por parte de los compradores, quienes tenderán a ajustar precios y estructuras de financiamiento en transacciones de M&A, a la par de ser más selectivos en los activos a evaluar.
En paralelo, el crecimiento moderado de las principales economías globales, particularmente China y Europa, continuará condicionando la demanda internacional de materias primas. Como bien indica el Banco Mundial y el FMI, la desaceleración estructural de China y el crecimiento contenido en la Unión Europea inciden directamente en los precios y volúmenes de exportación de minerales y productos agrícolas, sectores clave para la economía peruana. Ello podría ejercer presión sobre las valuaciones de empresas altamente dependientes de exportaciones, especialmente aquellas con mayores costos operativos o menor diversificación.
A nivel doméstico, la trayectoria de las valuaciones dependerá en gran medida de señales de gobernabilidad y previsibilidad regulatoria, que el mercado leerá como reducción de prima de riesgo si se consolidan. En ese sentido, las transacciones que se ejecuten en el primer semestre del 2026 (contexto electoral), tendrán como principal reto cerrar brechas de valuación entre comprador y vendedor. En el frente macroeconómico, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) proyecta que la inflación se mantendrá dentro del rango meta en 2026, lo que contribuye a un entorno macroeconómico relativamente estable. No obstante, la evolución del tipo de cambio (con dólar a la baja frente al Sol) seguirá siendo un factor relevante para las valuaciones. Las compañías con ingresos mayoritariamente en dólares - en particular exportadoras - verán menores ingresos en soles al convertir, lo que puede presionar sus múltiplos en métricas reportadas en moneda local si no tienen coberturas o costos dolarizados que sirvan de "hedge natural".
En conclusión, vemos que los siguientes factores cobrarán especial relevancia en la valuación de los activos en el país: Crecimiento Económico y Estabilidad: Según las proyecciones del Banco Mundial, se espera que la economía peruana crezca alrededor de 2,5% en 2026, impulsada por inversiones en sectores clave como minería. Aunque con un ritmo moderado en el consumo interno, esta estimación ubica al país en una senda de crecimiento estable comparada con el promedio regional. Condiciones Monetarias y Tasas de Interés: El impacto que tenga en las tasas de los créditos la reciente reducción de las tasas de referencia por parte del BCRP podría eventualmente afectar positivamente la actividad de M&A, generando liquidez en el mercado. Las empresas estarán más dispuestas a realizar adquisiciones si los costos de capital son bajos, lo que podría resultar en valoraciones más altas debido a una mayor competencia por activos atractivos. En Perú, el BCRP ha recortado la tasa de referencia desde 7,75% (ene-2023) hasta 4,50% (jul-2025) como parte de un ciclo de normalización. Sectores Estratégicos: Los sectores que están mostrando un mayor dinamismo, como la minería, infraestructura y energía, jugarán un papel importante en las valoraciones. Las empresas dentro de estos sectores pueden ver aumentos en sus valoraciones debido a la demanda sostenida y a proyectos significativos en desarrollo, como el Anillo Vial Periférico y el Puerto de Chancay. Factores Políticos y Electorales: Considerando que en el Perú el 2026 es un año electoral por las elecciones presidenciales y congresales del 2026, se anticipa que la incertidumbre política podría afectar las valoraciones. Históricamente, los períodos preelectorales generan cautela entre los inversores, lo que podría llevar a una desaceleración en las transacciones a inicios de año hasta saber con certeza el resultado de las elecciones y plan de gobierno correspondiente que se implemente. En ese sentido, podemos anticipar que los inversores busquen anticiparse a dichas incertidumbres políticas, causando que se vea un incremento de actividad de M&A.
4. ¿De qué manera la estandarización de la IA y la transformación digital continuarán impulsando las estrategias de M&A en 2026, especialmente en sectores como salud, finanzas y tecnología?
Alberto Rebaza, Rafael Lulli (Perú): Salud: La inversión se centrará en empresas que ofrezcan soluciones innovadoras para mejorar el acceso y la calidad de los servicios, como plataformas de telemedicina y aplicaciones de monitoreo remoto de pacientes, entre otros.
Las operaciones de M&A se orientarán hacia la adquisición de capacidades tecnológicas que permitan escalar servicios, optimizar diagnósticos y reducir costos operativos, particularmente en contextos de alta demanda y presión sobre la infraestructura sanitaria. En este sentido, anticipamos que las clínicas, aseguradoras y operadores de salud buscarán integraciones verticales con proveedores tecnológicos que faciliten la interoperabilidad de datos y el uso predictivo de la información clínica. Finanzas: La inclusión financiera a través del ofrecimiento de productos y servicios financieros basados en tecnología continuará siendo una prioridad en 2026. Durante el 2025, vimos a FinTechs regionales y a corporativos locales analizando y ejecutando inversiones en empresas de core tecnológico que operan en las verticales de pagos, más específicamente adquirencia y facilitación de pagos; banca digital, infraestructura tecnológica para procesamiento de pagos basados en tecnología blockchain y, naturalmente, criptoactivos. En este sentido, durante 2025 vimos que las empresas están buscando adquirir tecnologías (i) que mejoren la eficiencia en los procesos de gestión de pago en toda su cadena: desde el enrutamiento y captación de datos del pagador hasta el pago al comercio; (ii) que favorezcan el otorgamiento de créditos online a través de plataformas de embeded finance; y (iii) que habiliten el uso de tecnologías blockchain para productos y servicios financieros digitales tradicionales, tales como remesas, créditos e infraestructura de pagos en toda su cadena.
Los avances regulatorios, como el marco MiCA (Markets in Cryptoassets) implementado por la Unión Europea y Genius Act en los Estados Unidos, están creando un entorno más favorable para las criptomonedas y la tecnología blockchain. Si bien hoy Perú no cuenta con regulación similar, es esperable que empresas locales se alineen con dichos estándares, para facilitar su internacionalización y facilitar procesos de inversión y de adquisición en transacciones de PE. Así, la evolución de los marcos regulatorios para activos digitales contribuirá a legitimar modelos de negocio que hasta hace poco eran percibidos como de alto riesgo, facilitando alianzas y adquisiciones entre actores tradicionales y fintechs especializadas. Tecnología: En 2025, los avances en ciberseguridad, infraestructura tecnológica (i.e., data centers y conectividad, entre otros) e inteligencia artificial como componente integral de soluciones tecnológicas para todas las industrias serán algunos de los principales motores de M&A en el sector tecnológico peruano. Desde un enfoque estratégico, estas adquisiciones (verticales y horizontales) permitirán a las empresas adquirir nuevas capacidades o fortalecer las ya existentes mediante la optimización de procesos y reducción de costos operativos, lo que se traduce en una oferta más competitiva al público general.
En el sector tecnológico, las estrategias de M&A estarán cada vez más orientadas a la adquisición del talento necesario para desarrollar nuevas tecnologías (apalancados en IA) y la capacidad de desarrollar productos y servicios a partir de la tecnología adquirida. La creciente sofisticación de las amenazas cibernéticas y la adopción acelerada de soluciones basadas en IA generarán oportunidades para operaciones altamente especializadas, donde el valor de la transacción se concentre en know-how y tecnología crítica. Esto favorecerá transacciones de menor tamaño relativo, pero de alto impacto estratégico para compradores locales e internacionales.
Con el aumento de ataques cibernéticos en la región, las empresas en Perú están priorizando la adquisición de soluciones de ciberseguridad avanzadas para proteger sus operaciones y datos sensibles.
5. ¿Qué cambios prevé en las opciones de financiamiento y estructuras de los acuerdos para 2026, particularmente respecto al rol del crédito privado y el uso de earn-outs para cerrar brechas de valuación?
Alberto Rebaza, Rafael Lulli (Perú): En 2026, las fluctuaciones en las tasas de interés (y el acceso a tasas aun relativamente altas), obligan al inversionista (especialmente a los fondos de PE) a ser más cauteloso y selectivo al momento de fondear sus adquisiciones, lo que prevemos pondrá especial foco en activos capaces de absorber ciclos de tasa y de tipo de cambio. Estas condiciones en el mercado de capitales influirán sustancialmente en las opciones de financiamiento y estructuras de acuerdo en las transacciones de M&A en Perú.
En cuanto a las estructuras de financiamiento, se prevé un papel cada vez más relevante del crédito privado y de fondos especializados, que aportarán soluciones flexibles ante la selectividad del sistema bancario, especialmente en el segmento mid-market. En el Perú, estos financiamientos son usualmente negociados bajo leyes de NY o UK, y mantienen paquetes de garantías locales robustas y, de ser necesario, tramos a nivel holding. Esto habilitará estructuras como unitranche y club deals, así como combinaciones de deuda senior, mezzanine y componentes híbridos. Paralelamente, el uso de earn-outs y mecanismos contingentes continuará siendo una herramienta clave para cerrar brechas de valuación en contextos de incertidumbre macroeconómica o electoral, alineando incentivos y distribuyendo el riesgo entre las partes a lo largo del tiempo.
REPÚBLICA DOMINICANA | GUZMÁN ARIZA | Fabio J. Guzmán Saladín | Lourdes Medina Romero
1. ¿Qué tendencias principales anticipa que darán forma al panorama de M&A en 2026, especialmente en cuanto a las industrias más resilientes y la actividad geográfica en su región?
Fabio Guzmán Saladín, Lourdes Medina (República Dominicana): La República Dominicana ingresa a 2026 con un contexto macroeconómico que sigue estando estrechamente vinculado a las condiciones económicas globales. A nivel local, la política financiera continúa enfocándose en la liquidez y la movilización del mercado. No obstante esta dependencia externa, la República Dominicana sigue siendo un destino de inversión atractivo en la región debido a su economía estable, un entorno favorable para el inversionista y una perspectiva positiva de crecimiento. El FMI espera que el crecimiento se acelere a alrededor de 4,5% en 2026, con inflación permaneciendo en términos generales alineada con el rango meta del Banco Central (alrededor de 4%).
Sobre esta base, la pregunta clave para quienes estructuran operaciones en 2026 probablemente no será si se desplegará capital en el mercado dominicano, sino cómo los compradores asignarán precio y distribuirán el riesgo, particularmente a la luz de un panorama regulatorio cambiante (de manera más destacada en materia penal) y un énfasis creciente en cumplimiento.
En 2026, la actividad de deals en República Dominicana debería seguir gravitándose hacia sectores que combinan capacidad de generar ingresos en moneda fuerte, cercanía a infraestructura y modelos de negocio escalables. En la práctica, esto significa que los motores más resilientes del país siguen siendo los más relevantes para M&A: zonas francas (tanto manufactura como servicios), logística y transporte, turismo, energía y minería.
Se destacan dos tendencias. Primero, los inversores continuarán mostrando una clara preferencia por negocios con ingresos vinculados al USD o generadores de FX, ya sea a través de ingresos turísticos, actividad exportadora, logística transfronteriza o acuerdos estructurados de offtake de energía.
Segundo, la concentración de deals continuará siguiendo los principales corredores económicos de la República Dominicana: Gran Santo Domingo (como centro de la actividad corporativa e industrias reguladas), el corredor turístico del Este, y los nodos logísticos alrededor de puertos, aeropuertos e infraestructura de distribución. Estas dinámicas se alinean con la Estrategia País 2025–2028 del BID, que enfatiza infraestructura habilitante, resiliencia y modernización institucional, impulsores que a menudo se traducen en consolidación e inversiones en plataformas, particularmente en sectores como transporte, logística y utilities.
En la región norte, también vale destacar que el proyecto "Autopista del Ámbar" se encuentra actualmente en un proceso formal de licitación, y puede convertirse en un catalizador significativo de mediano plazo para inversión adicional. Se espera que el proyecto fortalezca la conectividad entre la Circunvalación Norte de Santiago y Puerto Plata, con impacto directo en tiempos de viaje y eficiencia logística. Si bien su impacto económico total podría no reflejarse en las cifras de 2026, el proceso de licitación en sí es una señal importante, y es probable que Puerto Plata atraiga mayor interés inversor, particularmente en turismo, logística y plataformas de servicios a medida que mejore la conectividad.
En paralelo, la región sur del país está emergiendo como un foco de inversión de más largo plazo, impulsado por el desarrollo del Fideicomiso Pro-Pedernales, una asociación público-privada liderada por el Estado dominicano con participación de Grupo Punta Cana, la Administradora de Fondos de Inversión Reservas y la Administradora de Fondos de Inversión Popular. Esta iniciativa, que ha venido avanzando de manera sostenida durante los últimos años, busca desarrollar Pedernales como un nuevo destino turístico sostenible. Si bien el proyecto aún se encuentra en fase de consolidación, su estructura institucional, respaldo estatal y participación de actores privados con experiencia están posicionando cada vez más a Pedernales como un polo emergente de inversión extranjera. A medida que entren en operación activos de infraestructura y hotelería, esta región podría comenzar a figurar más prominentemente en la actividad de M&A más allá de 2026, particularmente en turismo, energía, soporte logístico y servicios relacionados.
Por último, —menos llamativo en titulares pero cada vez más decisivo— está el rol creciente del cumplimiento como impulsor de valor. En 2026, los negocios dominicanos operarán bajo la sombra de reformas penales mayores (discutidas más abajo), y este cambio probablemente afecte no solo la asignación de riesgos en SPAs, sino también la "bancabilidad" general de los targets durante el proceso de diligencia.
2. ¿Cómo prevé que los cambios en los marcos regulatorios —específicamente el impacto de nuevos aranceles comerciales y la evolución de las leyes de competencia— afectarán la actividad de M&A transfronteriza en 2026?
Fabio Guzmán Saladín, Lourdes Medina (República Dominicana): La República Dominicana ha continuado fortaleciendo relaciones con sus socios más cercanos, reforzando alianzas de larga data, particularmente con Estados Unidos, Panamá y otros países de la región. Si bien el comercio internacional actualmente enfrenta cambios inesperados y decisiones de política de último minuto, la República Dominicana hasta ahora ha quedado excluida de la aplicación de nuevos aranceles comerciales u otras medidas que podrían activar gravámenes adicionales en sus principales mercados de exportación, particularmente Haití, Estados Unidos y Europa.
Dicho esto, nuevos cambios inesperados en política comercial en 2026 podrían influir en la actividad de M&A transfronteriza en la República Dominicana, menos por detener transacciones por completo y más por reconfigurar cómo se estructuran y se fijan precios. Los compradores insistirán cada vez más en análisis de sensibilidad a aranceles por línea de producto y mercado final, incluyendo una diligencia más profunda sobre exposición aduanera, flexibilidad de cadena de suministro y estrategias de mitigación.
En la práctica, la incertidumbre arancelaria probablemente empuje a los inversores hacia adquisiciones que ofrezcan opcionalidad operativa —como plataformas en logística, distribución o manufactura por contrato que puedan respaldar la reconfiguración de cadenas de suministro— en lugar de negocios dependientes de un único corredor comercial.
En materia de competencia, la República Dominicana continúa mostrando impulso de política hacia la adopción de un régimen de control de concentraciones más formal. ProCompetencia ha enfatizado reiteradamente la necesidad de modernizar la Ley 42-08 para incorporar control de concentración económica, y revisiones por pares internacionales también han reconocido que el derecho de competencia dominicano carece de herramientas de control de concentraciones de alcance general.
Incluso si una reforma formal no se aprueba durante 2026, compradores sofisticados ya se comportan como si este riesgo fuera real: realizando trabajo de definición de mercado en etapas más tempranas, anticipando posibles remedios, e incorporando long-stop dates y condiciones precedentes más robustas en transacciones transfronterizas.
Quizás el desarrollo regulatorio más significativo de cara a 2026, sin embargo, no es el derecho de competencia: es el derecho penal. En agosto de 2025, la República Dominicana promulgó la Ley 74-25 (nuevo Código Penal), reemplazando un marco que había estado vigente por aproximadamente 141 años, y con el nuevo régimen programado para entrar en vigor en agosto de 2026.
Este cambio es particularmente relevante para M&A porque la Ley 74-25 introduce responsabilidad penal para personas jurídicas, lo que representa un alejamiento significativo del régimen previo. Este cambio está expresamente reflejado en la norma y ha sido ampliamente cubierto en medios dominicanos.
Para inversores transfronterizos, esto significa que la diligencia de cumplimiento se volverá más exigente y consecuente, particularmente en sectores con mayor exposición a licencias, aduanas, contratación pública y permisos ambientales.
3. Dadas las condiciones económicas proyectadas para 2026, ¿qué factores (como la estabilización de las tasas de interés o el cumplimiento de criterios ESG) espera que influyan más en las valuaciones de las empresas?
Fabio Guzmán Saladín, Lourdes Medina (República Dominicana): Dado el escenario base de 2026 de crecimiento sostenido e inflación contenida, es probable que las valuaciones en la República Dominicana estén determinadas menos por titulares macro y más por la calidad del flujo de caja y la fijación del riesgo.
Tanto la estabilización de tasas de interés como el cumplimiento ESG se espera que jueguen un rol relevante. Targets con fuerte resiliencia FX —especialmente aquellos con flujos de ingresos vinculados al USD— deberían seguir siendo más atractivos, tanto desde una perspectiva de precio como de financiamiento. Al mismo tiempo, se espera que el nuevo régimen penal incremente la relevancia de gobernanza y cumplimiento en la valuación, al ampliar la exposición para personas jurídicas. En este contexto, sistemas de cumplimiento más sólidos probablemente respalden la valuación, mientras que controles internos débiles pueden impulsar descuentos y una asignación de riesgo más onerosa.
4. ¿De qué manera la estandarización de la IA y la transformación digital continuarán impulsando las estrategias de M&A en 2026, especialmente en sectores como salud, finanzas y tecnología?
Fabio Guzmán Saladín, Lourdes Medina (República Dominicana): En 2026, la IA y la transformación digital continuarán influyendo en la estrategia de M&A en la República Dominicana, aunque no necesariamente a través de grandes "revoluciones tecnológicas". En cambio, el mercado se está moviendo hacia una estandarización práctica: adquisiciones y alianzas orientadas a mejorar controles, reducir fugas operativas y hacer negocios más escalables y auditables, particularmente en sectores donde los márgenes están bajo presión o el escrutinio regulatorio está aumentando.
Una dinámica adicional importante es el impacto de la IA en modelos de servicios intensivos en mano de obra, como call centers y ciertas operaciones tipo BPO. A medida que herramientas de IA automatizan cada vez más el servicio al cliente, el procesamiento back-office y las interacciones rutinarias, compañías que tradicionalmente dependían de grandes plantillas pueden enfrentar presión en márgenes y menores expectativas de crecimiento. Esto podría traducirse en ajustes a la baja en valuaciones para algunos de estos negocios y también puede impulsar reconfiguración de portafolios o desinversiones, particularmente por grupos que busquen reducir exposición a actividades que podrían verse estructuralmente disrumpidas por la automatización.
En salud, si bien el sector globalmente suele considerarse propicio para transformación digital, el contexto dominicano es más restringido. Tanto desde una perspectiva pública como operativa, el sector enfrenta presión financiera e ineficiencias estructurales, lo que hace poco probables reformas digitales grandes e intensivas en capital en el corto plazo. Como resultado, el M&A impulsado por IA en salud es más probable que se enfoque en auditabilidad y controles de cumplimiento —como verificación de reclamaciones, herramientas de integridad de facturación, detección de fraude y reportes automatizados— más que en innovación amplia orientada al paciente.
En contraste, el sector financiero es donde la IA puede pasar de eficiencia incremental a un habilitador de crecimiento más activo. Si avanzan reformas orientadas a modernizar el sistema de pagos y fortalecer la interconexión e interoperabilidad entre bancos, esto podría reducir barreras de entrada y crear espacio para fintechs y start-ups de pagos. En ese entorno, las estrategias de M&A pueden orientarse cada vez más a plataformas que ofrezcan onboarding digital escalable, monitoreo de fraude, analítica crediticia e infraestructura de pagos, ya sea mediante adquisiciones totales o inversiones estratégicas minoritarias.
En tecnología, el desarrollo probablemente seguirá ligado a las industrias más resilientes y escalables de la República Dominicana: turismo, zonas francas, logística/transporte y servicios vinculados a energía. Más que adquisiciones puramente tecnológicas, la tendencia predominante será la consolidación habilitada por tecnología, con compañías adquiriendo capacidades de software y servicios que mejoren eficiencia operativa, experiencia del cliente y transparencia de la cadena de suministro.
Finalmente, la IA continuará jugando un rol creciente dentro del propio proceso de M&A. Herramientas que aceleran la revisión documental, la abstracción de contratos y la identificación de red flags ya están reduciendo tiempo y costos durante la diligencia, particularmente en transacciones que involucran grandes grupos corporativos o documentación fragmentada.
Dicho esto, si bien la IA puede agilizar la ejecución, la estrategia y el juicio sobre riesgos seguirán dependiendo en gran medida de asesores locales. Esto es particularmente relevante en la República Dominicana, donde los resultados a menudo dependen de criterios administrativos en evolución, cambios de política y criterios interpretativos cambiantes por parte de autoridades como la administración tributaria. La IA puede hacer la diligencia más rápida, pero no reemplazará la experticia local en pricing, estructuración y asignación del riesgo regulatorio.
5. ¿Qué cambios prevé en las opciones de financiamiento y estructuras de los acuerdos para 2026, particularmente respecto al rol del crédito privado y el uso de earn-outs para cerrar brechas de valuación?
Fabio Guzmán Saladín, Lourdes Medina (República Dominicana): En 2026, es probable que las condiciones de financiamiento y la estructuración de acuerdos en la República Dominicana se vuelvan más flexibles, pero permanecerán estructuralmente vinculadas a la liquidez externa y a tendencias globales de pricing. En la práctica, el mercado dominicano de financiamiento de adquisiciones continúa dependiendo casi por completo de capital offshore, ya que los bancos locales generalmente no participan en estructuras de financiamiento de adquisiciones de esta naturaleza. Como resultado, el financiamiento de transacciones está impulsado en gran medida por condiciones de mercado internacionales y el entorno de políticas en las jurisdicciones donde se originan los fondos.
Por ello, se espera que el crédito privado juegue un rol cada vez más visible, particularmente en transacciones mid-market, adquisiciones de plataformas y operaciones respaldadas por sponsors. Sin embargo, el pricing y la disponibilidad seguirán dependiendo en gran medida de condiciones en jurisdicciones exportadoras de capital clave como Estados Unidos, Panamá y la Unión Europea. Esto incluye no solo la dinámica de tasas de interés, sino también el apetito global por riesgo, expectativas regulatorias y requisitos de cumplimiento impuestos por prestamistas extranjeros.
Dada la participación limitada de bancos locales en financiamiento de adquisiciones, también esperamos una dependencia continua de arreglos de financiamiento estructurados y por capas, combinando deuda senior offshore, crédito privado y, ocasionalmente, instrumentos híbridos. Estas estructuras típicamente involucran covenants más estrictos, mayores obligaciones de reporte y marcos de gobernanza más detallados, reflejando estándares internacionales de underwriting.
Si bien los earn-outs se utilizan ampliamente en mercados de M&A más maduros para cerrar brechas de valuación, siguen siendo relativamente poco comunes en la práctica dominicana, particularmente cuando los targets carecen de reportes de calidad institucional o cuando los vendedores prefieren certeza de precio al cierre. Los earn-outs también pueden introducir fricciones post-cierre si métricas de desempeño, estándares contables y mecanismos de gobernanza no se definen con precisión. Por estas razones, no prevemos que los earn-outs se vuelvan materialmente más populares a nivel local en el corto plazo, incluso si persisten brechas de valuación. Cuando se utilicen, probablemente seguirán limitándose a transacciones transfronterizas o targets con fuerte auditabilidad y medición clara de KPIs.
En general, se espera que el financiamiento de deals en República Dominicana en 2026 refleje un modelo predominantemente impulsado por offshore: el crédito privado y prestamistas internacionales continuarán moldeando las estructuras de adquisición, mientras que los mercados de crédito locales seguirán enfocándose principalmente en capital de trabajo y líneas operativas, más que en financiamiento de M&A.
VENEZUELA | D’EMPAIRE | Fulvio Italiani
1. ¿Qué tendencias principales anticipa que darán forma al panorama de M&A en 2026, especialmente en cuanto a las industrias más resilientes y la actividad geográfica en su región?
Fulvio Italiani (Venezuela): En Venezuela, los acontecimientos del 3 de enero de 2026 marcan un punto de inflexión material. Suponen un cambio significativo en el panorama de inversión, generando oportunidades sustantivas junto con riesgos igualmente relevantes de índole política, regulatoria y de ejecución. Prevemos que este nuevo entorno catalice un incremento significativo de la actividad de M&A durante 2026, si bien de forma altamente selectiva y caso por caso.
En el sector energético, ello debería traducirse en ventas de participaciones accionariales en empresas mixtas petroleras y productores de gas existentes, así como en ventas o consolidación entre prestadores locales de servicios petroleros. Más allá de energía, esperamos actividad de M&A por arrastre en sectores posicionados para beneficiarse de una mayor producción de crudo, volúmenes de exportación más altos y mayores flujos de divisas hacia la economía local. Entre estos se encuentran bienes de consumo básico, farmacéutico, servicios de salud, telecomunicaciones, infraestructura digital, servicios financieros, logística, puertos y almacenamiento, y negocios orientados al consumidor.
La ejecución seguirá siendo altamente dependiente del ritmo de las reformas legislativas y regulatorias y de la capacidad del Gobierno para sostener un marco de políticas más estable y pro‑empresa.
Desde una perspectiva geográfica, la actividad transfronteriza de corto plazo debería estar liderada por inversionistas estadounidenses y compradores estratégicos latinoamericanos. El capital de Medio Oriente podría desempeñar un papel creciente como fuente de fondeo para transacciones vinculadas a energía.
2. ¿Cómo prevé que los cambios en los marcos regulatorios —específicamente el impacto de nuevos aranceles comerciales y la evolución de las leyes de competencia— afectarán la actividad de M&A transfronteriza en 2026?
Fulvio Italiani (Venezuela): En Venezuela, no se espera que nuevos aranceles comerciales ni la evolución del derecho de la competencia sean factores determinantes de la actividad de M&A transfronteriza en 2026. Los desarrollos regulatorios que materialmente moldearán el flujo de operaciones son de carácter sectorial y estructural, más que comerciales o de competencia.
El cambio más trascendental es la reciente reforma a la Ley de Hidrocarburos, que habilita la participación íntegramente privada en actividades de petróleo y gas asociado. Esta reforma altera de forma sustantiva la invertibilidad del sector y se espera que habilite M&A sobre participaciones en empresas mixtas existentes.
En paralelo, la prevista reforma a la Ley de Inversiones Extranjeras debería fortalecer la protección al inversionista, incluyendo reglas más claras sobre trato a la inversión, repatriación de capitales y estabilidad jurídica. De promulgarse, esta reforma debería mejorar la certeza de ejecución y respaldar un rango más amplio de inversiones transfronterizas más allá del sector energético.
El control de concentraciones no constituye un obstáculo en Venezuela. En cambio, la debida diligencia y la asignación de riesgos seguirán enfocándose en aprobaciones sectoriales, regímenes de hidrocarburos y de derecho público, mecánicas cambiarias y de repatriación de caja, concesiones heredadas, cumplimiento y exposición a sanciones, pasivos ambientales y laborales, y titularidad de activos y permisos.
3. Dadas las condiciones económicas proyectadas para 2026, ¿qué factores (como la estabilización de las tasas de interés o el cumplimiento de criterios ESG) espera que influyan más en las valuaciones de las empresas?
Fulvio Italiani (Venezuela): En Venezuela, las valuaciones en 2026 estarán determinadas abrumadoramente por variables de transición macroeconómica, más que por dinámicas globales de tasas de interés o consideraciones ESG. La pregunta central de valoración será si los objetivos actuales de estabilización, recuperación y transición político‑económica resultan creíbles y sostenibles.
Las expectativas cambiarias serán un determinante primario de valor. El riesgo FX y los supuestos de devaluación se encuentran estrechamente vinculados a los niveles de producción de petróleo, la capacidad de exportación y los precios internacionales del crudo, que en conjunto definen la disponibilidad de divisas y la sostenibilidad de flujos dolarizados. Los activos capaces de generar o capturar ingresos en dólares, o de aislar sus operaciones de la exposición al bolívar, comandarán primas de valuación claras.
Las valuaciones también reflejarán la lectura de los inversionistas sobre el riesgo de normalización: la probabilidad de continuidad de políticas, estabilidad regulatoria y ejecución efectiva de las reformas recientes. Los compradores descontarán de forma agresiva la incertidumbre sobre eventuales reversiones, retrasos o deslizamientos de ejecución, al tiempo que pagarán primas por activos resilientes operativamente, escalables y bien posicionados para beneficiarse de aumentos en la producción petrolera y la recuperación económica asociada.
La estabilización de tasas de interés a nivel global no constituye un impulsor significativo de valoración en el contexto venezolano. Del mismo modo, el cumplimiento ESG no opera como palanca de precio per se. La valoración pivotará en la generación de caja, la exposición cambiaria, la calidad del activo y la opcionalidad alcista asociada a la estabilización, la recuperación y una mayor producción de crudo.
4. ¿De qué manera la estandarización de la IA y la transformación digital continuarán impulsando las estrategias de M&A en 2026, especialmente en sectores como salud, finanzas y tecnología?
Fulvio Italiani (Venezuela): En Venezuela, la IA y la transformación digital son más visibles en el ecosistema de pagos y servicios financieros. Estas capacidades son cada vez más críticas en un entorno dolarizado y de baja confianza, y están impulsando tanto el crecimiento orgánico como el M&A. Esperamos mayor actividad transaccional en estos segmentos durante 2026, a medida que compradores estratégicos e inversionistas busquen plataformas escalables con tecnología, datos y resiliencia operativa probadas.
5. ¿Qué cambios prevé en las opciones de financiamiento y estructuras de los acuerdos para 2026, particularmente respecto al rol del crédito privado y el uso de earn-outs para cerrar brechas de valuación?
Fulvio Italiani (Venezuela): Las opciones de financiamiento tradicionales —tanto locales como internacionales— seguirán siendo extremadamente limitadas en 2026. El incumplimiento soberano, la ausencia de un marco confiable para paquetes de garantías y la falta de crédito local en dólares restringen significativamente el financiamiento bancario convencional. En consecuencia, la mayoría de las operaciones no puede apoyarse en estructuras apalancadas tradicionales.
En este contexto, prevemos un papel materialmente ampliado del crédito privado del exterior, particularmente de fondos estadounidenses y regionales dispuestos a suscribir riesgo país y de ejecución. Este capital se desplegará de forma selectiva, a menudo junto con equity, y estructurado para descansar en mecánicas offshore más que en marcos de colateral locales.
Las estructuras contractuales también están evolucionando para abordar brechas de valuación y la incertidumbre en torno a la estabilización y la recuperación. Anticipamos mayor uso de adquisiciones de participaciones de control o mayoritarias, combinadas con earn‑outs, pagos diferidos o rollovers de vendedores a posiciones minoritarias con mecanismos de salida pactados. Estas estructuras permiten a los propietarios actuales obtener liquidez al cierre —a menudo con valuaciones de entrada conservadoras— manteniendo a la vez exposición al alza derivada de mejores condiciones operativas, mayor producción petrolera y una normalización económica más amplia al momento de la salida.